El reglamento del Timbrado, comentado VII

El artículo se publicó en varios números consecutivos de la revista pájaros, los iremos añadiendo todos
Revista Pájaros nº 29 de 1963
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En el Comentario anterior, al establecer la crítica oportuna de los Cloqueos, decía que el Reglamento parecía ignorar el significado de la palabra Cloqueo, a juzgar por los ejemplos que de ellos expone en el apartado correspondiente a esta nota; de tal manera ignorado, que creía conveniente dedicarles más atención para que los aficionados sepan definirlos, y no admitir como Cloqueos a otras notas muy; distintas que el Reglamento confunde lamentablemente.
Así, pues, conociendo ya el significado de Cloqueo creo que no será nada difícil relacionar la semejanza fonética de cualquier nota emitida por los canarios con la onomatopeya de las expresiones sonoras de las gallinas cluecas al llamar a sus pollitos: cloc-cloc-cloc... o gluc-gluc-gluc... o cluc-cluc-cluc... o gloc-gloc-gloc...
Por tanto, debemos considerar como Cloqueos a todo sonido percibido que se asemeje, onomatopéyicamente, con el típico del emitido por las gallinas cluecas tomado como patrón. Es decir, podemos percibirlos de objetos diversos producidos a causa de determinados efectos físicos, por ejemplo: los Cloqueos oídos en las cañerías de conducción de agua, o simplemente imitándolos con aparatos estudiados para tal fin (véase su construcción en el capítulo XII de mi "Iniciación al canto clásico Roller", núm. 21 de Pájaros).

Ejemplos de estructuras fonéticas:

lul-lul...: no define en absoluto al Cloqueo.

loc-loc...: ya posee el carácter en emisiones intermitentes. Se acrecienta su efecto al acelerarlas, llegando a percibirse: cloc-cloc-cloc... por inercia de nuestro oído al ser suficientemente rápida su emisión.

clo-clo...: aunque en emisiones intermitentes posee un carácter relativo, se acrecienta la onomatopeya de Cloqueo al acelerarse su emisión como en el ejemplo anterior. Intencionadamente cito a esta composición silábica porque el Reglamento la cataloga como ejemplo de Cloqueos y, lamentablemente, en mi anterior Comentario dejé de considerarlo como tal. Perdonen este lapsus. Rectificado, pues confieso que son dos los Cloqueos en los diez ejemplos que cita el Reglamento.
No creo necesario continuar con ejemplos de estructuras fonéticas para deducir cuáles son Cloqueos, puesto que en la práctica, al prestar atención al canto de los canarios y pájaros en general, se reconocen con facilidad por su onomatopeya inconfundible al hacerse patente la consonante final que debe ser dura: C o K, P y N, por este orden de preferencia, y las vocales o y u, las que confieren sonidos más llenos y agradables, tanto en el canto del País como en el Roller (no se alarmen, por favor, que yo no pretendo confundir a nadie). Por el contrario, lo que deben hacer es cultivarlo, y una vez impuestos en el repertorio del canto de sus canarios ya comprobarán la diferencia tan notable entre los Cloqueos, Cloqueos vocalizados en o y u, y los llamados "Cloqueos" por el Reglamento: pi-pi, bi-bi, y bli-bli, que ya merecerán más atención cuando hablemos de "ellos" en la catalogación de notas metálicas (timbradas, en el lenguaje canarícola internacional) en futuros Comentarios.
Los Cloqueos emitidos por los canarios (País, Roller y por distintos pájaros silvestres) son modulados por la lengua y por la boca (pico) (modulación buco-lingual), motivo por el cual, estimulando los Cloqueos, tienden a mezclar, incluso a dominar, su tipo de modulación a la característica de otras notas. Concretemos con un ejemplo: Sabemos que en el canto Roller las notas dominantes o básicas son, o deben ser Rulos de la máxima pureza clásica cuya modulación es efectuada por la laringe (modulación gutural). Pues bien, si en estos canarios se prodiga el cultivo de los Cloqueos, la modulación típica de éstos llega a modificar sensiblemente la modulación característica de los Rulos. Traduciendo este efecto pernicioso en la práctica podremos constatar la percepción de ruladas mixtificadas con la presencia de la consonante fuerte de los Cloqueos que interfiere o se mezcla con el texto fonético de los Rulos, dando lugar a ruladas distintas, artística y fonéticamente, de las clásicas del Roller.
En el canto puro del País ocurre exactamente igual, pero a la inversa: Si admitimos—como así es en efecto—que la modulación básica o dominante del canto puro del País es de tipo lingual, cualquier nota de modulación gutural que pretendamos incorporar, prodigando su desarrollo en el repertorio del canto del País, será en perjuicio de la pureza de dicción de las notas básicas de éste. Precisamente éste es el error—entre los muchos del Reglamento—más grave del canto Timbrado por haber considerado como básicas a unas notas ruladas clásicas (Timbres en el Reglamento) cuya modulación gutural es incompatible con las realmente básicas del canto del País y, por tanto, jamás podrán obtenerse perfectas dicciones de sus variadas notas de modulación lingual: Cloqueos, Agua, Cascabeleos y Floreos o Flautas. Este es el motivo, absurdo por supuesto, de que se hayan proclamado campeones a canarios Timbrados desprovistos de los llamados Timbres por el Reglamento, indudablemente premiados por haber desarrollado con más mérito de dicción las notas que el mismo Reglamento no considera básicas del canto Timbrado tan quiméricamente establecido para definir al fin una modalidad de canto del País, inculto y mixtificado.
Obsérvese que en la anterior relación de notas de modulación lingual, propia del canto del País, no he incluido a los Chaus, ni a los Piaus, ni a la Castañuela, todas ellas aunque de la misma clase de modulación, en realidad, deben ser castigadas emitidas tal como son preconizadas por el Reglamento. De la Castañuela ya me ocuparé en el Comentario correspondiente. Por ahora baste saber que es un Cloqueo puro (con vocal a); por cuanto su expresión correcta en forma de claqueada: clac-clac-clac... así lo determina.
En cambio, de la manera que el Reglamento la preconiza y define no lo es, y debió denominarla Trallazos en lugar de Castañuela para definir a los restallidos de un látigo: chas-chas-chas-chas... según su norma de confundir sonidos onomatopéyicos bien conocidos y establecerlos precisamente como más meritorios cuanto más desagradablemente son emitidos por loa canarios.
Los Cloqueos según el ritmo de su emisión pueden ser lentos o acelerados. En los de ritmo lento se perciben Cloqueos puros perfectísimamente definidos como tales, ya que la lentitud de su emisión—del orden de uno a tres golpes o movimientos por segundo—permite deletrear el texto de la composición silábica: cloc-cloc..., cluc-cluc.., etcétera, etc. En cambio, en los Cloqueos de ritmo acelerado, las sílabas fonéticas pueden no poseer, consideradas individualmente, el carácter propiamente dicho de Cloqueos puros, pero sí transformarse en perfectos Cloqueos por el ritmo acelerado de su emisión como consecuencia de la contracción silábica y por la inercia de nuestro oído. Es decir, que en el caso de las sílabas clo y cla, y otras muchas similares sin consonantes duras finales, que individualmente consideradas no pueden aceptarse en realidad como auténticos Cloqueos, sí pueden serlo si su ritmo de emisión es tal que el texto fonético resultante: clocloclocloclo... y claclaclacla... permite percibir repetidos clocs y clacs. En este caso se denominan a los Cloqueos. ligados o en cadena, y son conocidos en el canto de los pájaros en general con el nombre de Cloqueos ligados, si bien por rememorar los clacs continuados al sonido de un instrumento tan típicamente nuestro es justificable que se le llame Castañuela, puesto que, emitidos con pulcritud y con volumen sonoro muy discreto, es una variación de Cloqueo muy digna de tenerse en cuenta en el buen canto del País o Español, y, por lo tanto, debe mantenerse esta nota en el Código como meritoria a pesar de la vocal a de su composición silábica.
Los Cloqueos puros, como vemos, no son tan variadísimos como el Reglamento cree a causa de considerar como tales a tantas composiciones silábicas que confunde. Sin embargo, hay que aclarar que por requerir los Cloqueos una fuerte modulación buco-lingual, este carácter dominante puede afectar a la pureza de dicción de otras notas de modulación lingual bastante más débil. Así, por ejemplo, los Floreos o Flautas pueden ser afectados transmitiéndoles una consonante final en muchas de sus expresiones: duc-duc..., toc-toc..., tuic-tuic..., don-don..., dan-dan..., y tantísimas otras que emitidas sin la consonante final son más dulces y agradables. Asimismo ocurre con los Cascabeleos, que en lugar de ser emitidos suavemente: li-li-li..., son transformados en tintineos de mucha mayor dureza y volumen sonoro: lin-ilin-.lin... Con las variaciones de Agua: bli-bli..., blo-blo..., blu-blu..., bloi-bloi..., blui-blui..., y otras similares con g en vez de b, ocurre lo mismo, puesto que percibiremos una consonante final dura que confiere a estas sílabas marcada influencia de Cloqueo, y en algunos casos percibiremos perfectos Cloqueos, tanto si su ritmo de emisión es lento como también si es rápido: bluc-bluc... o blucblucbluc, bloc-bloc... o blocblocbloc..., gluc-gluc... o glucglucgluc..., gloc-gloc... o glocglocgloc..., o apreciaremos una mezcla de Cloqueos y de Agua en otros casos: bloic bloic... o bloicbloicbloic..., bluic-bluic... o bluicbluicbluic..., gloic-gloic... o gloicgloicgloic..., gluic- gluic... o gluicgluicgluic. A estas expresiones en las que se perciben Cloqueos con Agua se las denomina Cloqueos de Agua en la que éste se hace presente por la i del texto fonético a manera de salpicaduras o estallido de burbujas. De las variaciones de Agua, ya hablaré al final de mis Comentarios, puesto que el Reglamento no hace mención de ellas, y si cita alguna sílaba con tal carácter, la incluye como perteneciente a otras notas distintas.
Como resumen de lo expuesto, podemos afirmar que deben considerarse como Cloqueos puros a todas las emisiones silábicas—intermitentes o ligadas—que por su onomatopeya determine una semejanza con los cloqueos de las gallinas cluecas. Para que esto ocurra es imprescindible que las composiciones silábicas terminen en consonante fuerte en los casos de emisión lenta o intermitente. En emisiones aceleradas debe percibirse esa consonante final en los movimientos silábicos aun en el caso de que las sílabas individualmente consideradas no la posean, y, finalmente, cualquier nota que sea afectada por una consonante final en sus emisiones, podemos afirmar que su estructura de modulación ha sido afectada por el prodigado estímulo de Cloqueos, y en tales casos la nota a considerar debe dársele el nombre compuesto respectivo: tuic..., toe..., duc..., son efectivamente Floreos o Flautas de Cloqueo, etc., etc., sin que, en la inmensa mayoría de los casos, podamos atribuirle a estas emisiones silábicas—excepto en algunas de Agua—, el carácter propio de Cloqueo.
Por lo dicho se comprenderá la necesidad de mantener la más perfecta dicción en cada una de las notas que figuran, a los Códigos de Canto. De esta manera es cuando la Canaricultura puede y debe avanzar en cualquier modalidad de canto. Pero para que esto ocurra, como en el caso del canto Español o del País, es preciso disponer de un Reglamento o patrón que preconice notas meritorias propias de esta modalidad de canto, el que, por la estructura de modulación de sus notas, por el ritmo variado de su emisión y por su tonalidad, resulte un canto muy agradable y realmente meritorio.
(Continúa...)