El Reglamento del Timbrado, comentado I

El arículo se publicó en varios números consecutivos de la revista pájaros, los iremos añadiendo todos
Revista Pájaros nº 23 de 1962

Antes de comenzar el Reglamento del Timbrado, es conveniente explicar algunos conceptos técnicos que sirvan de base a las críticas, puramente constructivas, que me han inducido en todo momento a desentrañar la verdad sobre el Timbrado Español, para situar a la Canaricultura Española en el rango y con el prestigio que debe merecernos como Españoles.
Sabemos que todo cuerpo de material apto, cuerda, membrana, tubo sonoro, etcétera, excitado por un medio adecuado, genera vibraciones que se transmiten al medio que los rodea. Estas vibraciones producen sonidos cuya altura depende del número de vibraciones por segundo, y será tanto más agudo cuanto mayor es la velocidad o frecuencia de vibración del cuerpo. Esta frecuencia define por tanto el Tono de un sonido: Grave, medio o alto.
Ahora bien, por esta definición del Tono parece que todos los cuerpos con la misma frecuencia de vibración deben producir una misma tonalidad. Sin embargo, no es así, por cuanto influye el Timbre, que es la cualidad más importante de los sonidos a la que se debe la sensación de los sonidos "blandos" o "suaves", frente a los desagradables de los sonidos "duros" o "metálicos". El Timbre de un sonido, por tanto, permite distinguir dos sonidos del mismo Tono producidos por dos cuerpos distintos.
Cuando un instrumento musical o cualquier otro órgano productor de sonidos produce una nota, un oído normalmente educado apreciará que este sonido no es puro o, lo que es lo mismo, no presenta un solo tono, sino que simultáneamente con él produce un conjunto de sonidos más débiles, llamados armónicos o sobretonos, que son múltiplos enteros de la nota básica o fundamental. Estos sonidos superpuestos de frecuencia más elevada (más agudos) modifican sensiblemente la pureza de la onda del tono fundamental, dando lugar a que esta cualidad del Timbre permita distinguir las voces de las personas, las notas de los instrumentos 'musicales, los ruidos producidos por diferentes materiales, etc.
En general, puede afirmarse que los sonidos son tanto más agradables al oído, cuando el tono básico impera sobre los armónicos y tiende a ser de la máxima pureza. Pero los sonidos puros de por sí no tendrían una mayor significación subjetiva si no fueran acompañados de modulaciones diversas, propias de caracteres que definen expresiones determinadas: Hablar, cantar, ejecutar con instrumentos piezas musicales, etcétera. Generalmente, al modular los sonidos se introducen ruidos más o menos acusados, los cuales serán tanto menos desagradables, cuanta menor dureza de contrastes se manifieste en los mismos. Los sonidos puros y con mayor razón los impuros se emborronan sensiblemente por modulaciones rudas: Voces aguardentosas, cascadas y nasales no serán las más gratas precisamente al oírlas en conversaciones o en ejecuciones cantadas.
Por el concepto de Timbre tal como se ha expuesto ahora y se define en Acústica, parece que, refiriéndolo a tonalidades, lleva implícito el carácter de tono alto. Sin duda por este criterio, en la Canaricultura internacional, los tonos Timbrados son aplicados a las notas altas de la tesitura del canto de los canarios sean de la modulación o estructura fonética que fueren, y sin que tal calificativo tenga relación expresa con determinados efectos sonoros, típicos, de algunos aparatos mecánicos o eléctricos.
La tercera cualidad del sonido es la Amplitud o Volumen, en virtud de la cual los sonidos se perciben con mayor intensidad a medida que aumenta su amplitud en el órgano productor del sonido. Esta cualidad en general beneficiosa para niveles normales de audición, puede ser muy desfavorable para la percepción de ruidos, sonidos impuros o modulaciones poco gratas: Un cañonazo oído a distancia es menos molesto que percibiéndolo cerca del cañón; un chirrido potente es más desagradable que otro discreto. Notas desagradables del canto de un canario se hacen insoportables con mayor potencia de voz.
Si consideramos que la sensibilidad del oído humano no es lineal o, lo que es lo mismo, no percibe con la misma intensidad toda la gama de sonidos audibles, sino que manifiesta mucha mayor sensibilidad a medida que se acerca al margen de frecuencias 2.500 - 3.500 ciclos (vibraciones por segundo) para decrecer hacia frecuencias más elevadas hasta anularse la audición a los 20.000 ciclos (prácticamente a los 15.000 en oídos normales), nos daremos cuenta que las notas de tonos altos de la tesitura del canto de los canarios se hacen insoportables si la intensidad de emisión se acentúa.
Por este motivo las notas de tonos timbrados del canto de los canarios emitidas con poco volumen, son mucho más agradables y meritorias por corresponder cerca del margen de frecuencias de máxima sensibilidad: El sonido tintineante de un cascabel es más pulcro y bello que el producido por el repique de un martillo sobre un yunque, que produce sensaciones dolorosas en nuestra consciencia.
De las tres cualidades inherentes al sonido que someramente hemos estudiado: Tono, Timbre y Amplitud, podemos deducir consecuencias indiscutibles para sensibilidades normales:
1.º Las tonalidades puras son siempre las más gratas.
2.º Las modulaciones suaves producen más agradables inflexiones de los sonidos o de las voces.
3.º La amplitud o volumen sonoro es improcedente con tonalidades y modulaciones impuras, y duras.
4.º El volumen sonoro es también improcedente con tonalidades altas, y
5.º Que, de las cualidades del sonido, el hombre aprovecha intuitivamente las más deseables para crear belleza en sus diversas actividades artísticas y culturales.
Los conceptos de Tono, Timbre y Amplitud, son igualmente aplicables al canto de los pájaros, que, como sujetos provistos de órganos productores de sonido, son capaces de emitirlos de acuerdo a modalidades hereditarias propias de cada especie y diferentes incluso en distintas razas. Así, concretándonos al de los canarios, su canto no es emitido con sonidos continuos, tal como podemos hacerlos nosotros pronunciando vocalizaciones continuadas: ooooooooo... iiiiiiiiiii..., etc., sino que ellos generalmente modulan los sonidos emitidos (como lo hacemos nosotros cuando hablamos o cantamos) modificando la estructura de la emisión, dando lugar a determinadas frases o notas que por su similitud con efectos sonoros conocidos les aplicamos nombres determinados: rulos, cloqueos, flautas, etc. Estas notas distintas entre sí por su estructura, ritmo y tono, son producto de modulaciones de diferente naturaleza: guturales, linguales, bucales y mixtas. La mayor expresión de su belleza y armonía radica en la pureza del sonido percibido (vocales gratas, i, o y u) y en la suavidad de la modulación (consonantes blandas).
Los canarios no vocalizan, sino que el sonido emitido lo relacionamos fonéticamente con nuestras vocalizaciones. Asimismo, las consonantes de los textos fonéticos de las notas, son producto del efecto de la clase de modulación empleada por los canarios: la r aparece en las notas batidas de modulación gutural; la I, en las notas discontinuas de modulación lingual, etc. Al conjunto de efectos sonoros resultantes de la emisión del sonido y a la modulación' del mismo, lo relacionamos con la onomatopeya de sonidos conocidos: Unos Gluc-Gluc-Gluc o Gloc-Gloc-Gloc emitidos por un canario, su onomatopeya nos hará recordar el cloqueo de una gallina clueca al llamar a sus polluelos; unos Clac-Clac-Clac-Clac..., a pesar de que el sonido percibido es más duro (por mayor dureza de la a), continuará siendo un Cloqueo puro, pero su onomatopeya nos recordará el sonido producido por unas castañuelas. En cambio, unos Chas-Chas-Chas-Chas o Chac-Chac-Chac, a pesar de la influencia del Cloqueo, no podemos determinarlo como Cloqueo puro, y el sonido resultante de su modulación hará rememorar desagradables trallazos. Estos tres ejemplos, que pueden ser igualmente aplicados a todas las notas del canto de los canarios, prueban la importancia de estimular expresiones gratas, obtenidas con modulaciones blandas y pureza de sonidos.
Se preguntarán algunos lectores si estimulando las buenas cualidades de los sonidos pueden regularizarse o confundirse las notas equivalentes de las establecidas en los Códigos de canto. Si admitimos, como así es en efecto, que cada raza posee notas básicas propias y otras varias que son comunes al canto no sólo de canarios, sino de distintos pájaros silvestres, nos daremos cuenta que las fundamentales de una raza no pueden ser ejecutadas sin detrimento de su pureza de tonalidad y estructura por la influencia del cultivo de las básicas de otra.
Consideremos al canto Roller como raza pura cuyas notas básicas son Rulos y emitiendo también otras notas secundarias similares y comunes de otras razas. Si estimulamos las ruladas puras de acuerdo a las cualidades deseables de los sonidos conseguiremos la máxima perfección de estas notas básicas. Si, por el contrario, no se les presta una mayor atención, y sí, en cambio, por ejemplo, a los Cloqueos propios de otras estirpes, las ruladas se mixtificarán por la dominancia de éstos, obteniéndose ruladas de Cloqueos, pero, al fin, éstas, poseerán la estructura rodada, y como tales se puntúan en los Concursos. Si el canario Roller se cruza con el canario puro del País, se obtendrán canarios en cuyo canto se manifestarán ruladas mixtificadas de tonos ambiguos, pero, al fin, también serán rulos por su estructura de batido silábico, bien sean modulados por la laringe, por la lengua o mixtos de ambas.
Si escuchamos el canto natural del canario silvestre, esto es, el de las Islas Canarias, comprobaremos que no emite ruladas, y todo lo más que modula de tipo batido y muy cortos, son rápidos repiques en tono alto, que por el carácter de redoble es justo denominarle Timbre rulado; pero de esto a que los emita en varias tonalidades como notas básicas, media un abismo. Por tanto, los canarios que sirvieron de base para establecer el Código y el Reglamento, fueron canarios muy mezclados, no tan sólo del País y Roller, sino también de Holandeses (rizados), y buena prueba de ello es el tamaño de 16 centímetros que se estableciera inicialmente como prototipo de esta raza, cuando en realidad el tamaño del canario silvestre es de 12-13 centímetros, como así han sido los buenos y puros canarios del País, de canto intuitivamente cultivado por buenos aficionados españoles.
Pasemos a comentar el Reglamento, pero antes es necesario dar a conocer el Código del canario Timbrado, cuyas notas y puntuaciones son las siguientes:

NOTAS DE MÉRITO

Timbre metálico ....... 3 puntos
Timbre intermedio..... 6 puntos
Timbre profundo....... 9 puntos
Chau - Chau............ 6 puntos
Piau - Piau ............. 6 puntos
Cloqueos ............... 9 puntos
Castañuelas ........... 6 puntos
Cascabeleo............. 9 puntos
Floreos.................. 9 puntos
Dúos..................... 9 puntos

NOTAS DE CASTIGO

Rascadas....... 6 puntos
Estridencias....3 puntos

A primera vista este Código, leído en nuestro idioma, no nos dice nada. No es más, como en los demás Códigos de canto, que una recopilación de notas y puntuaciones. Como tal Código, es susceptible, en efecto, de modificaciones —solamente de ligeras modificaciones si no queremos variar totalmente los conceptos de notas y tonalidades preconizadas y definidas en el Reglamento—, sin tener que recurrir ahora, por convicción de graves errores técnicos cometidos y mantenidos en un Reglamento en vigor, a involucraciones improcedentes y a socorridas fórmulas que los sabios y los equivocados de buena fe saben rectificar a su debido tiempo.
Este Código del Timbrado, analizado técnicamente, demuestra, no obstante, parte de los errores del Reglamento. En efecto: El calificativo de Timbrado como denominación de raza de canto puede considerarse en dos acepciones bien distintas: Como básico de TONALIDADES o como básico de NOTAS. Las primeras deben hacer referencia al tono de voz o altura de sonidos, y las segundas a la estructura o modulación de frases cantadas. Si consideramos válido el primer concepto, las Tonalidades timbradas suponen dominancia absoluta de tonos altos, brillantes, metálicos en el repertorio del canto Timbrado. Por tanto, y dejando a un lado las otras notas del Código que también cuentan, el Timbre intermedio y con mayor razón el Timbre profundo, ambos de puntuaciones más elevadas y lógicamente más meritorios, deben suprimirse irremisiblemente del Código, quedando únicamente el Timbre metálico como nota correcta del mismo.
Por el contrario, si consideramos el segundo concepto de Timbrado como básico de NOTAS timbradas, llegaremos a la conclusión al comentar la transcripción del Reglamento, que, tanto el Timbre intermedio como el Timbre profundo también deben suprimirse del Código por estar estas notas en completo desacuerdo con el espíritu del Reglamento de descalificar a los canarios que emitan notas ruladas básicas del canto Roller.
Ante estos conceptos de Timbrado, ¿es acertada y correcta la denominación de Timbrado Español aplicada al buen canto del canario puro del País en cuyas notas o frases cantadas no imperan las tonalidades altas, ni son moduladas por estructuras rodadas, básicas de otra raza?
En el n.° 30 (abril, mayo y junio de 1962) de "Nuestros Canarios" y en "Decíamos ayer...", se puede leer:
"En otro lugar de este número y comentado por nuestro Director, da principio la inserción del Reglamento para la aplicación del Código de canto del canario Timbrado Español. Nuestro más ferviente deseo es que la afición lo encuentre bien, tan acertado y completo como para ponerlo en vigor en sus Concursos de canto. Más concretamente: esperamos que lo adopten las Entidades canarícolas mundiales... con la esperanza de que figure algún día entre los Códigos internacionales." (Circular número 10 de la A.C.E. - 1954).
Como vemos, hace seis meses escasos, tanto el Código como el Reglamento se consideraban tan acertados y completos cómo para hacer recordar una labor canaricultora fecunda. Si es así, ¿por qué hoy se trata de corregir errores bien manifiestos del Reglamento? ¿No se ha dicho que fue aceptado el Timbrado Español sin reparos y por unanimidad? ¿Qué condiciones técnicas han sido impuestas para obligar a pensar y decir que el Código no es perfecto desdiciendo lo que antes tan acertado y completo se consideraba?
No hay duda de que los hombres no somos perfectos en nuestras obras. Pero cuando de ellas se blasona su perfección ante una masa de aficionados confiados, es justo que ahora se reconozca con gallardía los graves errores cometidos, sin necesidad de recurrir a rectificaciones absurdas, porque, felizmente, ni los aficionados españoles son tan incautos para que no comprendan, por fin, las confusiones a que han estado sometidos, ni los Organismos canarícolas internacionales pueden permitir aceptar un Reglamento que, leído según vamos a transcribirlo y comentarlo en el próximo número, contiene errores técnicos de tal magnitud que nadie que sienta la Canaricultura como lo que realmente debe ser, puede aceptarlo sin reparos de todo orden.
(Continúa)