Una tarea difícil - Cómo conseguir buenos cantores II

Continuación de: Una tarea dificil I

 

1.3.- Método de selección. Selección integral de reproductores

Existen diferentes métodos de selección que el criador utiliza según los objetivos a cumplir. En el presente trabajo nos vamos a decantar por un método de selección integral, que aúna la selección fenotípica, la funcional y la genética.
Si bien es cierto que nuestro objetivo primordial es el canto y, por añadidura, un determinado tipo morfológico que favorece la aptitud canora, también son de suma importancia la selección genética en la creación de una buena línea de cantores y la selección funcional, puesto que sin unas buenas condiciones orgánicas, sanitarias y de vitalidad no es posible un desarrollo satisfactorio del canto.
Por selección fenotípica entenderemos aquella selección realizada en función de los caracteres perceptibles por nuestros sentidos y cuyo patrón ideal representan los objetivos que ya hemos visto.

Por selección funcional, se entiende la realizada buscando un correcto funcionamiento orgánico y fisiológico, así como un estado sanitario perfecto en nuestros ejemplares. Estas características nos facilitan la cría, puesto que el valor como reproductores de los ejemplares se mide en la valoración funcional. A modo de ejemplo citaremos algunos de los parámetros que se utilizan para medir el valor funcional de los reproductores en atención a sus características individuales y familiares: caracteres de los recién nacidos e índice de supervivencia; crecimiento, desarrollo, salto del nido y edad de separación de los padres; vitalidad; resistencia a las enfermedades; comportamiento reproductor, fertilidad, etc. Las fichas de cría facilitan la valoración funcional, cuantos más datos recojan mayor será su utilidad.
Por último, llamamos selección genética a la realizada en función de la valoración fenotípica y funcional de los ascendientes de los ejemplares objeto de estudio y, por añadidura, en caso de que se trate de ejemplares adultos, de la descendencia (el denominado test de la progenie). También se pueden valoran las características fenotípicas y funcionales de otros ejemplares emparentados y su descendencia (hermanos, primos, sobrinos, etc.). Tampoco podemos olvidar el análisis del grado de consanguinidad, distinguiendo, aunque la realidad es más compleja, entre consanguinidad estrecha (entre parientes de 1º y 2º grado), media (entre parientes de 3º y 4º grado) o lejana (de 5º grado en adelante). No confundamos el grado de parentesco con la tasa o índice de consanguinidad, esta última se halla mediante complicadas fórmulas matemáticas, difíciles de aplicar en nuestro caso por la complejidad de los cruces consanguíneos que solemos realizar.
El instrumento más adecuado para realizar la valoración genética de un ejemplar, de una familia o de una línea de canto consanguínea es su pedigrí. Al igual que con la ficha de cría, cuantos más datos contenga más útil será, en caso contrario tan solo será una relación de números útiles para el criador que lo confecciona pero carentes de sentido en la mayor parte de los casos para los demás.
El peso de uno u otro tipo de selección dentro del método integral por el que nos hemos decantado dependerá muchas veces de aquellos aspectos a mejorar en nuestros canarios. Por ejemplo, cuando en nuestro criadero empecemos a tener problemas graves durante la cría, debido a la merma en la capacidad reproductora ocasionada por la selección fenotípica y genética en detrimento de la funcional, tendremos, so pena de perder todo lo conseguido a lo largo de muchas temporadas, que potenciar durante unos años la selección funcional de los ejemplares con mayor aptitud reproductora.
En ocasiones, ante ejemplares de canto insatisfactorio y con la finalidad de no perder el aporte genético de una línea que nos ha demostrado de forma sobresaliente su valor canoro, haremos primar la valoración genética sobre la fenotípica.

 

1.4.- Selección de machos

La selección de machos debe reailzarse, aplicando lo que yahemos visto, en función de los siguientes parámetros:
1º) Ausencia de educación del canto con maestros o medios electrónicos.
2º) La perfección de la voz, a la que es inherente un timbre o color y un registro tonal determinados, como manifestación de un aparato de canto idóneo y de un buen estado de salud.
3º) El dominio de las facultades vocales, puesto de manifiesto a través del correcto control del tono e intensidad del canto y de una buena dicción.
4º) La aptitud o talento musical, manifestada a través de la emisión pausada, rítmica y melódica, así como de la riqueza en las modulaciones de tono e intensidad del canto y de los diferentes giros o variaciones que, con una duración adecuada, conforman la canción o canciones del canario.
5º) La emisión de un repertorio variado, basado en los giros de ritmo no continuo, con base en los discontinuos de texto fonético ilimitado (floreos, floreos lentos y variaciones conjuntas) y con el complemento de otros giros de ritmo no continuo como los cloqueos y una pincelada mínima de giros de timbre acuoso (preferiblemente agua lenta y con semiligada en variación conjunta con cloqueos).
6º) La ausencia en el repertorio de giros negativos (rascada, estridencias y nasalidad); degenerativos (aquellos que en su texto fonético predominan fonemas propensos a la rascada, estridencia o nasalidad, tales como las consonantes Ch, R y G; y las vocales E, I y A, cuando no van acompañadas de otros fonemas que suavicen su sonido); y de giros de ritmo continuo (o cuando menos que no formen parte básica en la estructura de la canción ni sirvan como giros de apoyo; cuando un ejemplar emite un giro de ritmo continuo de duración corta, al inicio o al final de la canción, o como arrastre sostenido de un floreo o variación conjunta acabado en R, sin menoscabo de los giros de ritmo discontinuo, podemos tolerarlo, si bien si en la descendencia de ese ejemplar aumenta la presencia cuantitativa de giros de ritmo continuo habremos de retirarlos de la cría, puesto que nos hallamos ante una desviación del tipo de canto que pretendemos obtener). Es preferible como reproductor un ejemplar de repertorio de canto repetitivo y poco variado, carente de defectos, que otro de repertorio rico y variado pero con defectos.
7º) Papel o rol jerárquico desempeñado en el voladero (ejemplar dominante o no dominante).

8º) Un tipo morfológico adecuado (cabeza grande, amplitud torácica, espalda ancha, tamaño medio, patas cortas, plumaje liso, compacto y de color brillante...) y una postura de canto adecuada (horizontal). Según Giorgio de Baseggio, el macho transmite a su descendencia, en nueve de cada diez casos, las siguientes características:
- Talla (grande, mediana o pequeña).
- Color y calidad del plumaje.
- Porte (posición en la que el ejemplar exhibe la belleza armónica de su tipo morfológico en la jaula).
9º) Aunque implícito en los puntos anteriores, estado funcional y sanitario perfecto.
10º) Una ficha de cría y de pedigrí que avalen la presencia de todas las características fenotípicas, genéticas y funcionales expuestas en los apartados anteriores en los progenitores, descendientes (si es un ejemplar adulto) y demás miembros de la familia, como garantía de su heredabilidad y paso a las siguientes generaciones.
El conocimiento de todos estos parámetros sólo será posible en el supuesto de que los ejemplares a seleccionar sean de nuestro criadero o del de algún amigo canaricultor de plena confianza. En el resto de los casos deberemos confiar en la buena fe y transparencia del criador del que pretendamos adquirir los ejemplares.
Al elegir un macho de otro criadero tan importante es la correcta audición y análisis del canto como el conocimiento de los factores ambientales que lo han rodeado desde su nacimiento hasta su madurez (ausencia de maestros, audición de los otros ejemplares del criador, conocimientos del criador, locales, alimentación, etc.) y, por supuesto, de las ficha de cría y pedigrí (con examen, si es posible, del canto y del fenotipo de los ejemplares que en el mismo aparecen).

No seleccionemos nunca como reproductor un macho del que no tengamos plenas garantías de su valor genético, por muy bueno que sea su canto. Tengamos presente que si ha sido educado con maestros no tendremos ninguna garantía del tipo de canto al que está predispuesto (hay líneas seleccionadas específicamente por su capacidad de copia y a las que se puede educar con ejemplares de una u otra línea de canto, sin ningún tipo de problema derivado de la especialización canora operada en las líneas seleccionadas por el innatismo de su canto).

 

1.5.- Selección de hembras.

La selección de las hembras resulta más compleja y difícil que la de los machos por una razón obvia: el macho canta y podemos apreciar su mayor o menor aptitud canora, pero la hembra no. Veamos los parámetros de selección, en muchos casos idénticos a los vistos para los machos.

1º) Ausencia, en el criadero, de educación del canto con maestros o medios electrónicos.
2º) Selección de las hembras en función de los machos seleccionados, dos por cada macho (es recomendable que el principiante adquiera del mismo criador los machos y las hembras y que se deje aconsejar).
3º) La hembras deben ser de la misma línea o dirección de canto que los machos con los que vayan a ser cruzadas. Al valorar la compatibilidad canora del macho y de la hembra tendremos en cuenta las similitudes del aparato de fonación, que determina la voz, o timbre de voz, por un lado, y del patrón innato de canto, que determina el tipo de giros que el canario está predispuesto a emitir, por otro. Para estudiar la compatibilidad de voces en el caso de la hembra, observaremos en primer lugar las voces de sus hermanos. Para estudiar la compatibilidad de su patrón innato de canto analizaremos y valoraremos el canto de su padre y hermanos o hermanastros de padre, teniendo en cuenta lo visto en los parámetros 2º a 7º del punto anterior.

4º) Valoración de la calidad y complejidad de las llamadas u otras manifestaciones sonoras, como indicativas de las cualidades del aparato fonador.
5º) Un tipo morfológico adecuado (cabeza grande, amplitud torácica, espalda ancha, tamaño medio, patas cortas, plumaje liso, compacto y color brillante...). Utilizaremos a las hembras para corregir las carencias morfológicas que los machos muestren y como forma de suplir la selección fenotípica canora realizada en éstos, en detrimento de la selección fenotípica morfológica. Según Giorgio de Baseggio, la hembra transmite a su descendencia, en nueve de cada diez casos, las siguientes características:
- Tipo.
- Cabeza.
- Constitución Física.
6º) Estado funcional y sanitario perfecto. Desde el punto de vista de la valoración funcional es de capital importancia conocer las cualidades reproductoras de las hembras de la línea o de la familia, pues si son malas criadoras nos ahorraremos sufrimientos innecesarios haciéndonos con un buen número de nodrizas.
7º) Una ficha de cría y de pedigrí que avalen la presencia de todas las características fenotípicas, genéticas y funcionales expuestas en los apartados anteriores en los progenitores, descendientes (si es un ejemplar adulto) y demás miembros de la familia, como garantía de su heredabilidad y paso a las siguientes generaciones.
Valgan también las consideraciones expuestas en el punto anterior al hablar de la diferencia entre la selección de ejemplares propios y ajenos, así como las precauciones a tomar en este último caso.

 

1.6.- Selección de nodrizas.

Como veremos en su momento, lo más adecuado en Canaricultura de Canto es dejar que la hembra cebe sola a los pichones (con lo que evitamos riesgos de copia). Esta práctica exige un sobreesfuerzo a la hembra y determina que el criador deba asegurarse de poseer hembras capaces de llevar a buen puerto la cría.
Para terminar este capítulo haremos referencia a la selección de nodrizas, punto imprescindible en la agenda de todo criador de canarios de alta selección que se precie de serlo.
Tres son los motivos que justifican esta afirmación:
1º) Las hembras que no ceban pueden hacer más puestas (aunque no es recomendable que hagan más de cuatro y descansando entre ellas un mínimo de dos semanas) y alargar su vida reproductora.
2º) La selección fenotípica y genética suelen propiciar el olvido de la selección funcional, con la consiguiente merma de la capacidad reproductora de nuestros canarios.
3º) Cuando se posee una línea de canarios de alta calidad no podemos dejar que el éxito en la cría dependa únicamente de las hembras seleccionadas y resignarnos a no obtener descendencia de aquellas que no son capaces de sacar adelante a su prole.
Si no poseemos un tronco familiar cuyas hembras destaquen por sus cualidades reproductoras y en el que poder seleccionar hembras que hagan las funciones de nodrizas, deberemos hacernos con hembras que nos aporten mayores garantías que las nuestras.
Cuanto más seleccionada esté nuestra línea y mayor sea la tasa de consanguinidad más indispensables se hacen las nodrizas. Crea el lector que su número nunca es suficiente, pues por muchas que tengamos, a lo largo de la temporada de cría, seguro que desearíamos tener más, pues siempre falla alguna hembra que no esperamos que lo haga (que una hembra críe bien un año no quiere decir que lo haga el siguiente, de hecho una hembra que haya sacado adelante 7 ú 8 pájaros, si no recibe las atenciones adecuadas durante la muda y el invierno, seguro que no nos sacará un sólo pájaro la temporada siguiente).