Consideraciones sobre la herencia en los canarios de canto II

Escrito por Miguel Ángel Martín Espada

¿Es hereditario el canto del canario?

La pregunta clave de la que se debe partir es si el canto del canario es hereditario o no. Una de las cuestiones más debatidas en etología, ciencia que estudia las pautas del comportamiento animal, es precisamente la referida al canto de los pájaros. Podríamos empezar a citar autores y teorías, así como experimentos, pero tan solo provocarían confusión al lector y convertirían en una difícil y tediosa tarea la lectura de estas líneas. Por ese motivo nos limitaremos a resumir las líneas generales en las que se desarrolla el trabajo de los etólogos, ornitólogos y canaricultores más prestigiosos que se han ocupado del tema.

Podemos distinguir tres teorías, que, en definitiva, se corresponden con las corrientes mayoritarias seguidas en el seno de la etología en un momento u otro de su corta historia.

1) En primer lugar, encontramos a aquellos que defienden que el canto de los pájaros es aprendido mediante la audición del canto de ejemplares adultos.

2) Por contra, otros autores consideran que el canto es innato y que las pautas para que éste se desarrolle en cada especie concreta dependen exclusivamente de la herencia genética.

3) En último lugar, encontramos una postura ecléctica, intermedia, según la cual lo innato y lo adquirido o aprendido se combinan. Las pautas básicas del canto de cada especie serían innatas pero existiría la posibilidad de enriquecerlo mediante aprendizaje.

En un plano puramente científico la tercera teoría es la más seguida hoy en día y la que se corresponde en mejor medida con los estudios y experimentos realizados. No cabe duda de que el canto es hereditario, pero también puede haber una parte aprendida, lo que explica la habilidad que tienen muchos pájaros de asimilar en su canto aquello que escuchan, aunque sea propio del canto de otras especies, o incluso aprender a imitar ciertos sonidos ajenos al mundo pajaril. Este último extremo ha sido ratificado por los ornitólogos en sus observaciones de campo, llegando a señalar especies cuyo canto se nutre en gran medida de pasajes del de otras (los ejemplos más citados son el estornino pinto y el sinsonte americano). También hay familias, como por ejemplo la de los (alaúdidos alondras, totovías, etc.), en las que la influencia de unas especies en otras de la misma familia es patente, como señala J. Roché. En último lugar, hay especies que por la complejidad y riqueza de su canto no sólo difícilmente copian otras sino que ejercen una clara influencia sobre ellas (tal es el caso del ruiseñor).

En el plano de la canaricultura, encontramos las siguientes posiciones, si bien la defensa de una u otra opción depende en muchas ocasiones de los propios intereses de los criadores, ya que unos tratan de justificar su sistema particular y otros se decantan por un enfoque determinado del cultivo de la raza:

1) Defensores de la necesidad de utilizar canarios adultos como maestros para educar a los jóvenes, ya que consideran que el conjunto de giros que conforman el canto de la raza no se transmite genéticamente y es preciso que éste sea inculcado a través de la audición de los citados profesores. Esta posición no tiene base científica alguna y cualquier criador puede observarlo directamente en su casa.

2) Aquellos que, aun reconociendo que el canto es hereditario, plantean la necesidad de complementarlo con maestros. Esta postura supone tomar al pie de la letra las conclusiones de etólogos y ornitólogos respecto a los pájaros canores en condiciones naturales. Según lo que he podido leer acerca del canario Malinois, en palabras de prestigiosos jueces internacionales de dicha variedad, el cultivo de esta raza se basa en este sistema de selección. Se parte de una base hereditaria, que es la predisposición al canto acuoso, y se complementa el repertorio de los ejemplares mediante la aundición de uno o varios maestros, que en algunos casos están especializados en la ejecución de determinados tipos de giros. Esto explica el amplio repertorio que poseen los ejemplares de mayor valía y el echo de qu no haya techo o límite de puntuación en la raza belga.

Si bien las conclusiones de etólogos y ornitólogos considero que son correctas y la postura de los criadores de Malinois está justificada por el origen y sistema de selección de la raza, no es admisible esta posición para el resto de razas de canto. Debemos rechazar esta postura, salvo en el caso de las excepciones señaladas, al considerar que la enseñanza con profesores no solo no es necesaria sino que esconde, por parte de la mayoría de sus defensores, la intención de preservar el canto de ejemplares de calidad que ya poseen, con el fin de evitar la incertidumbre que supone tener que esperar hasta que el canto de los jóvenes canarios madure. Esta práctica impide la evolución del propio canto del canario, puesto que el pollo se limitará a imitar lo mejor que pueda el canto del maestro. Por otro lado hay que mencionar lo tedioso de tener todos los años el mismo repertorio canoro, con ligeras variaciones en el mejor de los casos, en nuestro criadero.

3) En consonancia con lo expuesto en el párrafo anterior, nos alineamos con aquellos que defienden a ultranza que el canto del canario es hereditario y que el trabajo de selección realizado, con el objetivo de enriquecer el patrimonio genético canoro de nuestros canarios y la variedad de repertorio conseguida mediante el mismo, hacen innecesaria la utilización de maestros, ya que suponen limitar las posibilidades de creación de nuevos giros y estrofas por parte de nuestros ejemplares. El método de selección del canario Roller y del canario de Canto Español, garantiza que los ejemplares de estas razas transmitan a su descendencia toda la información necesaria para confeccionar un canto variado que reúna las características raciales exigidas por sus respectivos códigos.

No obstante, hay que realizar una serie de matizaciones a esta tercera postura. El canario puede realizar todo aquel sonido que le permitan crear las distintas partes que conforman su complejo aparato de canto, cuya pieza clave es el órgano de fonación, la sirige. A mayor complejidad del aparato de canto, mayor capacidad interpretativa. Esta riqueza interpretativa no se limita solo a su propio canto, el canario es por naturaleza un buen imitador, pudiendo, en la mayor parte de los casos, abandonar el repaso de su canción para imitar o copiar el canto de otros canarios, voluntaria (maestros) o involuntariamente. Para favorecer que nuestros jóvenes canarios consigan hacer aflorar el canto al que les ha predispuesto la herencia recibida de sus progenitores será necesario que evitemos que escuchen el canto de pájaros adultos. Podemos afirmar que lo que el canario de canto hereda es la predisposición innata para realizar una serie indeterminada, pero determinable, de giros, que se irán plasmando en una melodía a través de un período de repaso, marcado por la morfología, más o menos idónea, del ejemplar y por los factores que han rodeado al mismo durante el proceso de maduración. Esto hace que el canto de los jóvenes canarios en nuestros criaderos varíe de un año para otro, pero siempre guardando unas semejanzas estructurales; más acusadas en las líneas trabajadas en consanguinidad, al suponer el trabajo de éstas una mayor concreción de las posibilidades canoras del animal: menor variación genotípica.

La riqueza genética de los canarios de canto hace innecesaria la educación con profesores, que supone, como ya hemos apuntado, empobrecer innecesariamente el repertorio canoro de nuestros ejemplares, al impedir que los pollos culminen la evolución de su repaso, que sin duda alguna se traduciría en un canto distinto y con probabilidades ciertas de ser de mayor calidad que aquél que les hemos forzado a imitar. A esto se une que un ejemplar educado con maestros no nos ofrece las debidas garantías sobre lo que va a transmitir a su descendencia, lo único que sabremos es su mayor o menor capacidad de imitación y asimilación, en relación a lo que se le ha inculcado mediante la audición de ejemplares adultos.

En resumen de lo anteriormente expuesto, el canto de los pájaros tiene una parte innata y otra adquirida, los criadores de razas de canarios especializadas para la función canora buscamos el desarrollo de la parte innata en detrimento de la parte adquirida, con el objetivo de lograr un patrón genético de canto lo más rico posible, que permita a nuestros ejemplares construir una melodía basada en los parámetros de selección deseados.

La mayor parte de las argumentaciones contrarias a la base hereditaria o innata del canto de los pájaros que aquí defendemos, se basan en conclusiones erróneas extraídas a raíz de experimentos que, desde un principio, no ofrecían las adecuadas garantías para conseguir su objetivo. Poer ejemplo, se citan frecuentemente experimentos realizados con ejemplares, de diferentes especies, que han sido colocados individualmente en lugares insonorizados e, incluso, se describen experimentos basados en la observación de ejemplares a los que se les ha privado del sentido del oído. En el primer caso, los ejemplares aislados acústicamente realizaban un canto sumamente rudimentario, de gran pobreza e incluso se apreciaba un claro infantilismo o subdesarrollo en el mismo. En el segundo caso, los ejemplares sordos apenas conseguían realizar un canto propiamente dicho, más bien emiían una sucesión de ruidos. Estos resultados hacían llegar a la conclusión, a quienes los realizaron, de que el canto de los pájaros no era hereditario sino aprendido mediante la audición de ejemplares adultos de su misma especie. Hoy en día sabemos que para que el canto de los pájaros se desarrolle es preciso que se den una serie de estímulos que desencadenen que el ejemplar ponga en funcionamiento los mecanismos físicos precisos que lo posibilitan. Así, la convivencia de diferentes individuos en un mismo territorio o voladero, hace que entre ellos haya unas relaciones sociales en las que la rivalidad a la hora de alimentarse, de ocupar un determinado lugar en las perchas, de establecer una escala jerárquica, etc., hagan aflorar instintos como el de territorialidad, fundamental para comprender el significado del canto, y que ponen en funcionamiento las condiciones precisas para que se de el desarrollo hormonal que determina el proceso de evolución del canto. Un ejemplar aislado carece por completo de esos estímulos, el canto es una forma de comunicación, ¿con quién se va a comunicar si no tiene otros congéneres con los que entablar relaciones sociales, de la índole que sean?, carece de estímulos externos que potencien el desarrollo canoro.

A esto hay que unir el hecho de que los jóvenes pájaros se complementan entre sí, aprenden unos de otros, durante el espacio de tiempo en el que su canto es solo un repaso, los etólogos llaman a esta fase de la evolución canora canción plástica, ya que supone un periodo de ensayo del que luego será su canto adulto o canción estable. Esta complementariedad entre los cantos de los noveles es el fundamento de que no sea preciso utilizar maestros en los canarios de canto, el trabajo de lo innato hace que con la sola referencia de su patrón genético se puedan lograr bellas y complejas melodías. La mayor parte de las especies de pájaros que se utilizan en los experimentos basan su canto de adulto, principalmente, en lo aprendido y por eso al dejarlos aislados en grupo, sin adultos de los que puedan copiar, su canto, a pesar de responder al patrón básico de la especie, es mucho menos variado que el de los ejemplares que se desarrollan en libertad. No se puede dar validez a unas observaciones hechas con pájaros de campo o con especies domésticas que no se hayan seleccionado para el canto, en estos casos sí se precisa la audición de adultos para conseguir canciones más o menos complejas, pero es por el hecho de que no ha habido una selección que atendiera a los patrones que utilizamos en canaricultura de canto. Cuando se extrapolan conclusiones basadas en experimentos realizados con esas especies a nuestro campo de estudio, sin realizar las correspondientes matizacioens, lo único que estamos haciendo es confundir a los criadores.

Como colofón a este punto volvemos a repetir, ya que no nos importa insistir una y otra vez sobre los mismo, que el trabajo de los canaricultores de canto se basa en potenciar y desarrollar la base innata del mismo, con ello creamos una sólida base o patrón genético para que los ejemplares de las respectivas razas sean capaces de mejorar la variedad de repertorio cada año, siempre dentro de las pautas de selección de las mismas y sin tener que recurrir a la enseñanza con maestros.

Consideraciones sobre la herencia en los canarios de canto I

Consideraciones sobre la herencia en los canarios de canto III