Preparación de los canarios de canto para los concursos

Consideraciones previas

Antes de empezar a tratar el tema de la preparación de los canarios de canto para los concursos, es preciso hacer referencia a otros temas de sumo interés para el canaricultor. En primer lugar, hay que advertir al aficionado novel, al que va destinado el presente trabajo, que el método que vamos a desarrollar no es el único que utilizan los criadores de canarios de canto, existe una gran variedad de sistemas, todos ellos igual de válidos, e incluso podemos decir que existe un enfoque distinto de lo que es la preparación de los canarios en cada uno de los criaderos. Si es distinta la forma en la que trabajan los criadores de las tres razas de canarios de canto, cosa lógica en atención a las notables diferencias que hay entre ellas, a pesar de tener unas bases comunes, no es menor la diferencia que existe entre el método de un criador y otro. Las diferentes circunstancias que cada uno tenemos en nuestros criaderos influyen de forma decisiva en la forma de trabajar los canarios; así, no es lo mismo disponer de mucho o de poco sitio en nuestras casas, tener mucho o poco tiempo libre y, en este último aspecto, en qué momento del día lo disfrutamos (nos viene a la memoria el caso de algunos amigos canaricultores que se ven obligados a entrenar sus ejemplares por las noches, debido a su turno de trabajo). Estas circunstancias y otras hacen imposible la existencia de un único sistema de preparación.

El criador de canarios de canto que empieza en este mundillo debe comenzar con un método que en un gran número de ocasiones no se adapta a sus circunstancias personales, por ello debe ir adoptando poco a poco un método propio, método que nadie le enseñará, la experiencia que le irá aportando, con el tiempo, un mayor conocimiento de la materia le guiará en ese empeño. No obstante, ello no quiere decir que en sus comienzos no tenga que guiarse por las enseñanzas de personas con más conocimientos y experiencia. En suma, debemos aprender un sistema, el que sea, siempre y cuando nos conste su corrección por los resultados conseguidos por nuestros maestros y sobre ese sistema, junto a otros que, sin duda alguna, iremos conociendo, iremos haciendo uno propio que se adapte a nosotros. No debe olvidar el principiante que no es él quien debe adaptarse al sistema, es el sistema el que se debe adaptar a él. El presente trabajo tiene como única finalidad orientar al principiante y darle unas bases sobre las que pueda ir trabajando.

Por otra parte, habrá notado el lector que no hablamos de educación, sino de preparación. En muchos trabajos sobre el presente tema se alude a la educación de los canarios mediante un método de enseñanza con maestros, práctica que razas como el Malinois parecen necesitar para obtener las elevadas puntuaciones que consiguen los campeones de esta modalidad (debido al enfoque que le dan sus cultivadores), pero que en modo alguno puede hacerse extensible a los canarios de canto españoles; hay que negar rotundamente que nuestros canarios precisen de la educación con maestro para desarrollar su canto y menos aún se puede decir que el canario precise de él para realizar un canto de adulto. La mala interpretación de las conclusiones de los etólogos, así como ciertas doctrinas tradicionales, fuertemente arraigadas entre algún sector de la afición, llevan a los principiantes a un mar de dudas que les lleva a perder un tiempo precioso en el correcto estudio de los canarios de canto. Un buen consejo es que hagamos caso a aquellos que basan sus estudios en los canarios, el canario no puede compararse, en lo que respecta a su canto, con otras especies mucho peor dotadas que él para la función canora. Más de quinientos años de estudios y trabajo, así como la fijación genética de tres razas de canto, internacionalmente reconocidas, son muestra suficiente de que no podemos comparar el estudio de canarios criados y seleccionados para el canto, durante siglos, con las observaciones hechas sobre especies de canto rudimentario y, sobre todo, de comportamiento, muchas veces, distinto, en sus reacciones, al de los canarios, cuyos hábitos han ido cambiando en cautividad. Lo mismo ocurriría si pretendiéramos comparar un estudio realizado con canarios silvestres en libertad, con otro realizado con los actuales canarios de canto; ¿duda alguien del cambio experimentado genética y morfológicamente por las razas domésticas de canto respecto a su antepasado silvestre? Sin duda que sacaríamos conclusiones comunes, pero también notables divergencias conductuales y genéticas provocadas por la adaptación a la vida en cautividad y el efecto del binomio selección-mutación.

Para terminar este apartado, simplemente decir que son bienvenidas, para el principiante, todas aquellas informaciones que le puedan reportar conocimientos, pero antes de dar crédito a opiniones foráneas, a lo que es la canaricultura de canto, comprobemos que son aplicables al canario y, si no lo son, tratemos de aprender aquello que creamos puede sernos útil, pero nunca tomemos como dogma de fe aquello que no nos conste objetivamente como cierto solo porque unos señores, a los que se les presupone una mayor preparación técnica o científica, lo digan, máxime cuando sus observaciones, en muchos casos, ni siquiera se han realizado sobre canarios de canto, o se limitan a dar su opinión, basada en experiencias ajenas y que, sin duda, no se atreverían a realizar aquellos que las hicieron, porque no se puede tratar de igual forma lo que la naturaleza y la mano del hombre, en el caso concreto del canario, han hecho desigual.

El mes de septiembre

La recta final del trabajo del canaricultor comienza en el mes de septiembre, o, lo que es lo mismo, cuando los jóvenes canarios van terminando su primera muda. El final de la muda significa que los canarios son ya fisiológicamente casi adultos, para considerarlos como tales habrá que esperar todavía, no obstante, a que su desarrollo hormonal culmine.

Una vez que el canario ha finalizado su primer período de muda y ha abandonado, para siempre, su plumaje juvenil, el desarrollo hormonal, en cierta manera paralizado hasta ahora, se reactiva y cada día es más evidente el avance que el repaso del mismo experimenta. El rebujo, tomando la expresión utilizada por un compañero colegiado, empieza a ser más comprensible para nuestro oído, a pesar de haber estado siempre ahí, tan sólo nos faltaba ese decodificador natural que hace que poquito a poco el repaso se transforme en el bello y armonioso canto del canario adulto. Mucho les queda a nuestros canarios por recorrer todavía, pero será preciso multiplicar las horas de observación de los diferentes voladeros, con el fin de evitar que un canario excesivamente adelantado pueda arrastrar a sus hermanos por una senda inadecuada que los conduzca irremediablemente a la pajarería más cercana. En esta tarea, será de suma utilidad vigilar a los canarios que dominan en cada voladero, lo que resulta fácil si hemos observado los voladeros con asiduidad. Los canarios guía, como yo los denomino, ocupan el lugar más alto dentro de la jerarquía establecida en esa pequeña comunidad que constituye cada voladero, es el canario guía, o los canarios guías, si hay varios, los que dominan a sus hermanos y los que marcan el desarrollo de su canto. Así, si uno de esos canarios empieza a realizar defectos, o a degenerar su canto, las posibilidades de que los demás machos del voladero lo sigan son casi absolutas. Por ello, si observamos que uno de ellos ejecuta variaciones no deseadas habrá que separarlo y quizás, con un poco de suerte, hayamos conseguido salvar al resto. Si tardamos mucho en separar esos canarios guía, también puede ocurrir que sus hermanos no sepan seguir correctamente la evolución de su repaso, así que, cuanto más tardemos, los riesgos de malograr al resto de machos se multiplica.

Tampoco debemos dejar de vigilar al resto de pollos, pues uno de los canarios que consideremos jerárquicamente inferiores, puede estropearse y arrastrar a todos los demás, dada la mayor facilidad que entrañan en su ejecución los giros degenerativos y defectuosos. En resumen, debemos vigilar a todos los canarios, pero muy en especial a aquellos que ostenten una posición jerárquica mayor entre sus hermanos y a aquellos que presenten una debilidad, o subdesarrollo físico notable (los ejemplares enfermizos, así como los que se han desarrollado deficientemente, están, generalmente, peor dotados para el canto, ya que no son capaces de llevar a cabo una evolución normal del mismo, lo aconsejable es separarlos cuanto antes de sus hermanos, ya que son los primeros que suelen realizar giros defectuosos).

La observación de los voladeros en septiembre puede facilitar, a canaricultores experimentados, una primera selección; ya que podemos descartar algún voladero, en atención a esas observaciones que la experiencia posibilita y que están lejos del alcance del principiante.

De este segundo apartado cabe apuntar que el mes de septiembre tiene que ser dedicado al control del repaso de nuestros canarios, que empieza a ser más nítido, y a efectuar, aquellos que estén capacitados, una primera selección.

El mes de octubre

La mayor parte de los concursos de canarios de canto se celebran desde mediados de noviembre hasta mediados de enero, con cualificadas excepciones tanto antes como después de este periodo. En aquellas zonas donde los concursos empiezan a mediados de noviembre se enjaula a principios de octubre, y en aquellas donde los concursos se celebran a partir de enero la operación puede retrasarse hasta principios de noviembre. La mayor parte de los criadores enjaulan sus canarios, por término medio, durante la segunda quincena de octubre, lo que les permite un mayor margen de acción, a la hora de competir en concursos de zonas geográficas diferentes (Existen circuitos de concursos que comienzan en Andalucía y terminan en el norte, lo que permite una estrecha colaboración entre los canaricultores y sus asociaciones).

Antes de proceder a la separación en las jaulas de concurso, debemos cerciorarnos de que nuestro material está en condiciones y prepararnos un programa de actuación, a esta tarea dedicaremos los primeros días del mes de octubre. Creo que sería interesante, ya que hemos hecho referencia al material, hacer un inciso y hablar de un tema tan importante como es el de las jaulas de concurso. Todo principiante se encuentra, dependiendo de la zona geográfica en que resida, con el problema de la provisión de jaulas de concurso, las cuales se fabrican artesanalmente y no suelen encontrarse fácilmente en el mercado. Para hacernos con ellas tendremos que recurrir a las asociaciones, donde seguro que nos pueden dar solución al problema, bien directamente, bien proporcionándonos información sobre donde conseguirlas. Existen, por lo demás, varios tipos de jaula de concurso, tema en el que no voy a entrar, unas se ajustan al modelo C.O.M. para canarios de canto y otras son fruto de la escasez de las primeras, o de la tradición (jaulas de aluminio y jaulas de madera del modelo antiguo [FOE], estas últimas se ven todavía con frecuencia por los concursos). Tengamos un modelo u otro de jaulas, lo importante es que estén en buenas condiciones y cumplan con su finalidad.

Otro tema de interés, relacionado con el de las jaulas, es el de la colocación de los palos. Según el Reglamento de concursos de la C.O.M., las jaulas de los canarios Roller (art. 5 del Reglamento de esa raza, aplicable al resto de canarios de canto) deben llevar un palo en el tercer alambre del lado de los comederos y otro en el sexto del lado opuesto; lo mismo dispone el art. 15 del Reglamento del Campeonato Nacional F.O.C.D.E. Tal práctica es, en opinión de muchos canaricultores entre los que me encuentro, contraproducente; ya que está empíricamente demostrado que es posible hacer que un canario modere su intensidad de canto forzándolo a adoptar una posición casi horizontal respecto al suelo, haciendo un ángulo cuanto más agudo mejor. Es muy difícil corregir los excesos de fogosidad canora con los palos colocados de forma reglamentaria; aunque los aficionados andaluces, imaginativamente, suelen poner los palos en escalera (primer palo bajo, para que coman y beban sin tener que bajar a la rejilla o a la bandeja, y segundo palo a altura media o alta) los canarios propensos a los excesos que comentamos suelen cantar en el primer palo, con el agravante de que por la posición de éste los ejemplares adoptan posturas de canto verticales, de ángulo casi recto, que agudizan el problema. Los palos de la jaula deberían colocarse centrados y a una altura media, para que si el canario adopta posturas de canto muy verticales, que, como decimos, suelen ir acompañadas de cantos demasiado elevados, cuando no estridentes, se le puedan subir y obligarlo a cantar echado, con lo que el canto gana en dulzura. Hay que utilizar las jaulas y sus elementos como instrumentos para ayudar a los canarios a sacar el máximo partido de sus posibilidades. Sepa el lector que hay ejemplares que están acostumbrados a cantar en una posición incorrecta, como consecuencia de los palos, y que cuando se les suben, adoptando una posición de canto más horizontal, ganan en musicalidad.

Retomando el tema central del trabajo, trataremos del lugar en el que vamos a colocar a nuestros canarios, una vez separados en las jaulas de concurso. Dicho lugar, si es posible, una vez trasladadas las hembras jóvenes a otro lugar (por ejemplo, con las adultas), será el mismo en el que han pasado los meses de voladero, cuantos menos cambios ambientales sufran será mejor. Las condiciones medioambientales serán las mismas que tenían en su fase anterior, estancia con buena acústica, semipenumbra, o luz tenue, tranquilidad, higiene extremada, una correcta y suficiente ventilación y ese aparato de música que tanto nos ha ayudado en la tarea de segregar acústicamente un voladero de otro. La alimentación seguirá siendo una mezcla de alpiste, nabina y perilla (yo utilizo 4 kg. de alpiste, 1 kg. de nabina y 1⁄4 kg. de perilla), cuya composición variaremos en atención a las necesidades de cada pájaro; si va muy adelantado añadiremos más nabina a la mezcla o semilla de adormidera y si el problema es su retraso disminuiremos la cantidad de nabina; si es preciso, en este último caso, procederemos a suministrarle alpiste solo y, en ocasiones, incluso mixtura normal para canarios. Nunca utilicemos vitaminas para adelantar a un canario, pues podemos forzar un desarrollo insatisfactorio para nuestros fines; ni antibióticos u otro tipo de medicamento para frenar su evolución, pues puede acarrear nefastas consecuencias para los animalillos.

Tengamos en cuenta que el hecho de enjaular a nuestros jóvenes canarios a una edad tan temprana provoca que aceleremos el normal devenir de la evolución de su repaso. La soledad anticipada a la que sumimos a nuestros ejemplares, en condiciones naturales, no se produciría hasta la llegada de la primavera, cuando alcanzarían la madurez sexual determinada por la culminación de su desarrollo hormonal. En ese momento las bandadas que han pasado el invierno juntas se separan y empiezan los preparativos de la época reproductora. Con la separación en jaulas individuales fomentamos un precoz desarrollo hormonal propiciado por el asombroso desarrollo del instinto de territorialidad, que lleva al canario a marcar su territorio, la jaula, frente al resto de sus compañeros, que se hallan en la misma situación. De cómo se adapte el canario a su nuevo hogar, dependerá, en gran medida, que sea capaz o no de desarrollar al máximo sus facultades canoras, pues si acusa en exceso el cambio de situación pueden acontecer una serie de circunstancias que lleven a una degeneración de su canto. Puede ocurrir desde un estado de abatimiento físico, que puede provocar la muerte del ejemplar, hasta reacciones que van desde un bajón hasta una precipitación en la evolución del canto, contraproducentes ambas para el mismo.

Debemos retrasar lo máximo posible la fecha de separación, ya que ese enjaulamiento antinatural al que sometemos a nuestros pájaros puede desembocar en la aparición de giros degenerativos como consecuencia de la precipitación del canario a la hora de fijar las diferentes variaciones que componen su canto. Es muy frecuente que un ejemplar, al querer adelantar en exceso la realización de un giro, no llegue a combinar bien las diferentes consonantes y vocales que en él intervienen y ante esa situación improvise consonantes de más fácil ejecución, como por ejemplo la ch. Un consejo útil, para el principiante, es que no intente preparar sus canarios para un concurso determinado, sino participar en aquellos concursos que más se adapten a la evolución del canto de sus ejemplares, de no hacerlo así corremos el riesgo de que el canto de nuestros canarios degenere o se recorte en exceso. Hay suficientes concursos en nuestro país como para no tener que hacer depender nuestro plan de trabajo de uno solo, aunque sea el de nuestra ciudad. Es primordial intentar que la evolución del repaso de nuestros canarios se realice pausadamente, bastante los hemos adelantado ya al proceder a su separación en las jaulas de concurso.

Hay diferentes formas de colocar, o situar, las jaulas de concurso. Se puede utilizar un armario especialmente diseñado para tal fin, transformar las baterías de cría en armarios quitando los frontales, utilizar transportines en lugar de armarios, e incluso colgar las jaulas, simplemente en una pared, mil y una formas, para todos los gustos y para cualquier lugar (desde una habitación hasta un balcón, o terraza). Este es un punto que depende exclusivamente del sitio que disponga cada criador, como he indicado más arriba, hay que adaptar el método a nuestras posibilidades y no al contrario.

Por último, a la hora de separar los jóvenes machos, hay que asegurarse de que han finalizado por completo la muda. Es interesante que realicemos esta operación [la separación] gradualmente, atendiendo principalmente a dos factores: la edad y el desarrollo; y las fechas de los concursos. Cuando dispongamos de un número elevado de machos y los concursos en los que pretendamos participar tengan fechas poco próximas, es conveniente que separemos los canarios gradualmente, en relación al grado de desarrollo de su canto, para poder tener diferentes lotes con los que competir en cada uno de ellos, sin tener que adelantar, o atrasar la evolución del repaso.

Distribuiremos los canarios por lotes de hermanos, si los hemos tenido así separados en la fase de voladero y si no lo hemos hecho así y los hemos tenido todos juntos, por semejanza de canto. Entre los canarios que tengan un mismo repaso, haremos una selección atendiendo a las características de sus voces, en especial al tono. Cada lote estará ubicado en un estante, o transportín diferente y si se tiene sitio suficiente incluso podemos poner cada familia o grupo en habitaciones separadas. Recomiendo dejar una habitación reservada para los ejemplares dudosos o para aquellos que sospechemos que no evolucionan por la dominancia canora de sus hermanos o de otros grupos familiares (esto puede ocurrir incluso en casos en los que la barrera acústica de la radio o el efecto voladero han funcionado y cada grupo desarrolla un canto diferente; un grupo de canto diferente pero más fuerte inhibe el desarrollo de otro de canto más débil. Procuremos que los grupos de canto más fuerte se hallen en los lugares más bajos y observemos atentamente la evolución de cada grupo).

Un período crítico

Como hemos indicado repetidamente, a lo largo del punto anterior, el hecho de introducir a nuestros canarios en jaulas individuales, como requiere la práctica de la canaricultura deportiva, supone adelantar la evolución de su canto, para que madure a tiempo de poder competir en los concursos. Es por ese motivo por el que las primeras semanas en las jaulas de concurso son cruciales para el éxito o fracaso de nuestras aspiraciones deportivas. Dependiendo de la capacidad de adaptación de nuestros ejemplares a la situación descrita, su repaso evolucionará en un sentido u otro. El hecho de que debamos procurar que las circunstancias medioambientales no varíen, respecto a la fase de voladero, se debe a esa labor de procurar, que dentro de lo que cabe, el canario no acuse en exceso el cambio de situación. Así, si quitamos luz, el canto de nuestros canarios sufrirá un considerable bajón, que puede propiciar un canto recortado y bajo de tono e intensidad, si por el contrario, aumentamos demasiado la luz, propiciaremos un mayor adelantamiento en la evolución que puede desembocar en cantos con giros degenerativos y, posiblemente, tendentes a la estridencia. Una práctica aconsejada por algunos criadores, en aras de lograr una mejor aclimatación, es dejar que los canarios se puedan ver durante los primeros días de separación individual, no colocando las chapas o separaciones entre las distintas jaulas. Yo recomiendo no colocar separaciones entre las jaulas hasta que veamos que los canarios se molestan entre sí (hecho que suele producirse entre los siete y los catorce días de enjaulamiento, como media), momento en el que se hace más patente la territorialidad e indicio de una mayor madurez canora de los ejemplares; con lo que evitaremos, además, que los ejemplares más retrasados y que van a rueda de sus hermanos pierdan comba de forma brusca y no sepan proseguir la evolución de su canto sin el apoyo de éstos.

De todo lo dicho, el lector puede deducir que en el manejo de los canarios de canto tanto el exceso como el defecto provocan situaciones perjudiciales, difícilmente susceptibles de ser solucionadas, una vez que se producen, por el criador.

El período crítico al que nos referimos, es el de la maduración forzada que tienen que llevar a cabo los jóvenes canarios hasta conseguir cerrar canto, o, lo que es lo mismo, la realización del canto de un canario adulto, a lo que se añade la exigencia de acomodarse a ese patrón artificial denominado Código de canto, creado por el hombre para modelar el canto de los canarios bajo las cualidades musicales de ritmo, armonía y melodía. El tiempo que tarda el canario en cerrar canto oscila entre mes y medio y dos meses, dependiendo de las características de cada línea de canto, en particular, la mayor o menor complejidad de las variaciones que pretende fijar y de las circunstancias medioambientales, entre las que el hombre, sus aciertos y sus equivocaciones, ocupan el primerísimo lugar. Hay muchos canarios que potencialmente son auténticos campeones y que no alcanzan tal categoría, a la que genéticamente estaban destinados, por las torpezas de sus criadores. En suma, las atenciones que dedicamos a nuestros canarios son definitivas, para bien o para mal, a la hora de obtener buenos resultados en la cría y preparación deportiva de los canarios.

Hay que ser muy cauteloso con el entrenamiento. Hasta pasadas dos semanas del enjaulamiento no debemos sacar a nuestros ejemplares, del lugar donde se encuentren, para cantar, y hasta que cierren canto no debemos sacarlos más de una vez a la semana. La práctica de sacar todos los días a los ejemplares a cantar supone precipitar la evolución del repaso; la preparación y entrenamiento tenemos que dejarlos para ese momento en el que, si bien sigue evolucionando su canto, ya no se corren riesgos de que giros en proceso de formación degeneren. El entrenamiento, al que dedicamos un punto más adelante, debe llevarse a cabo con canarios que realicen ya un canto sumamente avanzado, en el que se dejen notar los diferentes giros que lo van a componer, pero al que le falta todavía la tonalidad, la intensidad y el colorido del timbre de voz que adquirirá en pocos días o semanas. El canto del canario sigue un ciclo, la habilidad del criador está en saber hacer llegar a sus ejemplares a los concursos en el punto de mayor esplendor, pues a partir de entonces, la mayoría de los canarios, empiezan a mostrar síntomas de celo y el canto empieza a perder musicalidad (ritmo, armonía y melodía), a medida que va ganando decibelios, como forma de demostrar su virilidad y con el fin de atraer a las hembras, al tiempo de avisar a los otros machos de su presencia.

Hasta que llegue ese momento, en el que podamos ir sacando los diferentes lotes de sus estantes, o transportines para escucharlos e ir aclimatándolos a los cambios de lugar y a la presencia de otras personas, debemos escuchar y controlar a los canarios, sentados frente a ellos, para poder ver cuáles y cómo cantan, separando aquellos que demuestren una inferioridad en su aptitud para el canto y haciendo lo necesario para que el resto se desarrolle en las mejoras condiciones (tengamos presente que, tanto en el voladero como en las jaulas de concurso, antes de que el canario alcance un canto nítido, pasa por distintas fases en el proceso de plasmación de su patrón innato en una melodía y hay días que apunta gran calidad y otros en los que destaca una aparente mediocridad, que desilusiona al criador. No confundamos estas fluctuaciones, propias del repaso, con el proceso de recortamiento, o degenerativo, continuado que experimentan esos canarios a los que es necesario separar, una cosa son los cambios propios del canto en período de formación, que se producen intermitentemente, o de forma ocasional, y otra esos cambios continuados que se hacen día a día más patentes). Si hay ejemplares que necesitan una alimentación diferente (vid. referencia anterior sobre la mezcla) deberemos suministrársela, si hay cambios bruscos de temperatura, que puedan perjudicar a las voces de nuestros pequeños tenores les suministraremos, por ejemplo, agua de regaliz, o palo dulce, como se le conoce en algunas regiones, para prevenir problemas vocales y respiratorios que pueden perjudicar tanto su aptitud para el canto, como la realización de las variaciones que conforman su repertorio (está más que demostrado que los resfriados, u otras enfermedades de las vías respiratorias, son la causa de que muchos canarios se malogren y de la emisión, en alto número de casos, de giros nasales, así como de las temidas afonías; azote de la canaricultura de canto a lo largo de toda su historia). Incluso hay quien les da, como es mi caso, una pequeña bizcochera de pasta de huevo y miel una vez a la semana; bizcochera en la que, si es preciso (en caso de ejemplares de canto precipitado o excesivamente adelantados), podemos añadir las semillas de adormidera, solas o en la proporción que consideremos adecuada junto a la pasta, en lugar de aportarlas a la mezcla de alpiste, nabina y perilla. En resumen, debemos estar pendientes de todas las necesidades que estos singulares estudiantes alados puedan precisar para poder sacar el máximo partido de sus condiciones innatas para el buen canto. A modo de recordatorio, tengamos presente que el fenotipo, o conjunto de caracteres perceptibles por nuestros sentidos, es el resultado de la incidencia sobre el genotipo, conjunto de caracteres que un ejemplar ha heredado de sus progenitores y que puede transmitir a su descendencia, de los factores medioambientales. De nada sirve tener un plantel de ejemplares de alta calidad, genéticamente, si luego no somos capaces de propiciar las condiciones precisas para que aflore.

Ejemplares que manifiestan una carencia de facultades

(Giros defectuosos y canto excesivamente pobre y recortado)

La esencia de la canaricultura deportiva es la mejora de las distintas razas de canarios. Para ello existe una serie de Códigos y Reglamentos, que recogen las características que deben tener los ejemplares de una u otra variedad. El camino para llegar a la ansiada y utópica perfección es la selección zootécnica, mediante la cual eliminamos los ejemplares que no se ajustan al estándar de la raza y nos centramos en el trabajo de los considerados aptos para llevar a cabo nuestro objetivo, ya sean los concursos o la reproducción, con posterioridad a los mismos.

A lo largo de la temporada, desde que empezamos la cría hasta que van aempezar los concursos, la selección debe hacerse en tres estadios:

- Separación de ejemplares con taras físicas.

- Separación de aquellos ejemplares que no se ajustan, por el motivo que fuere, al estándar de la raza que cultivemos.

- Separación de los ejemplares que muestran una carencia de facultades para la función canora.

Los ejemplares de los dos primeros grupos, en teoría, habrán sido desechados ya en fases anteriores, por ello en este apartado solo se hace referencia a los terceros. Hay que distinguir de entre los canarios que hemos ido separando paulatinamente y que se hallan en este grupo, aquellos que realizan giros defectuosos y aquellos que, sin realizar ese tipo de giros, presentan un canto de pobre repertorio, de los que decimos que están recortados. Si no disponemos de mucho sitio, lo normal es que estos canarios estén ya en pajarerías, o en las casas de algún amigo o conocido. No obstante, si tenemos sitio de sobra, cosa infrecuente hoy en día, podemos ubicarlos en otra/s habitaciones para seguir su evolución y hacer pruebas.

a) Ejemplares con giros defectuosos o negativos.

El criador de canarios de canto debe permanecer atento y demostrar su sensibilidad musical a la hora de la detección de giros defectuosos o negativos en el canto de sus ejemplares. En efecto, giros defectuosos o giros negativos, ya que no todos los giros defectuosos son penalizados como negativos, su ejecución simplemente resta puntuación a la hora de hacer la valoración de cada pasaje por el juez; la emisión de giros defectuosos incide en la calidad conjunta de una serie de giros encuadrables en un mismo apartado de la planilla de enjuiciamiento.

Cabe distinguir, dentro de estos giros, en atención a su naturaleza tres tipos:

- Giros propios: Son aquellos que se integran en el patrón innato del canto de nuestros ejemplares y cuya realización se debe a una predisposición genética. Este tipo de giros suele manifestarse ya durante la fase de voladero, a partir de los dos meses de edad y son los primeros, por regla general, que suelen hacer acto de presencia.
- Giros adquiridos (copiados): Son aquellos giros que el canario realiza al haberlos escuchado a otros ejemplares y que ha asimilado en su canto. Pueden aparecer en cualquier momento del desarrollo del repaso y, por lo común, desaparece el riesgo cuando el canario cierra canto. En muchas ocasiones este tipo de variaciones son copiadas por ejemplares que enviamos a concursar antes de haber culminado la evolución de su canto.

- Giros degenerativos: Son aquellos giros que aparecen en el canto como consecuencia de una carencia de facultades, de origen vario, en la plasmación de un giro que entraña en su ejecución una cierta complejidad y que se traduce en la sustitución del texto fonético original por otro de mayor facilidad, que suele propiciar giros sordos, carentes de musicalidad, que rompen la melodía intrínseca deseable en el canto del canario. Un claro ejemplo lo representa la profusión de giros pronunciados con la consonante ch, que sustituye a las consonantes originales de mayor complejidad y musicalidad. Las causas de aparición de estos giros son muy variadas: enjaulamiento precoz; precipitación forzada de la evolución del repaso; dejadez por parte del criador en las atenciones debidas a los canarios (control de los distintos factores medioambientales); etc., etc.

Podemos hablar, a parte de los anteriores, de un origen de naturaleza patológica, sobre todo enfermedades de las vías respiratorias, que incide en la aparición y fijación en el repaso de giros defectuosos. Si tratamos a nuestros ejemplares a tiempo, no debería producirse la degeneración del giro, si, por el contrario, no lo hacemos, el giro puede degenerar y, a pesar de la desaparición de la enfermedad, quedar fijado en el canto. Muchas nasales y rascadas se deben a estados patológicos que el criador no ha detectado a tiempo.

Cabe hacer una escueta referencia, dentro de este apartado dedicado a los giros defectuosos, a las voces defectuosas, o, dicho de otra forma, a esos fenómenos que afectan a la emisión sonora del canario de forma generalizada. Desde siempre, la mayor plaga que ha sacudido a los cultivadores de canarios de canto, ha sido la afonía (propiamente dicha, o leve, bajo la nomenclatura de voz tomada), a ella se han unido en los últimos tiempos la gangosidad que aquejan muchos canarios y la voz rozada, cascada o aguardentosa. Sus causas de aparición son, principalmente, de origen genético (cruces mal confeccionados que se traducen en órganos de canto defectuosos) y de origen patológico. Contra las que tienen origen genético no hay nada que hacer, tan solo procurar no utilizar ejemplares sospechosos de transmitirlas en la cría. Las que tienen un origen patológico tienen difícil tratamiento, pero cabe la posibilidad de que desaparezcan a la vez que la enfermedad que las propició. El agua de regaliz es un buen remedio si la afección no es de mucha gravedad, en el resto de los casos habrá que acudir a la experiencia propia o de otros canaricultores y, en último extremo, acudiremos a un veterinario para que nos prescriba un tratamiento adecuado para la enfermedad de origen.

Ya hemos dicho que no es lo mismo hablar de giros defectuosos que de giros negativos, a pesar de que ambas categorías se encuentren irremediablemente unidas. No todos los giros defectuosos son negativos. Para saber cuáles son los giros negativos de cada raza de canarios hay que acudir a su código de canto.

A lo largo de las líneas precedentes, hemos visto que en algunos casos los giros defectuosos son susceptibles de ser corregidos, o, al menos, atenuados, dependiendo de su causa de origen. Cuando esto no es posible el canaricultor debe descartar a los ejemplares en cuestión no solo de la participación en concursos sino también de la reproducción.

b) Canto excesivamente pobre y recortado.

Desgraciadamente, suele ocurrir que algunos ejemplares desarrollen un canto excesivamente pobre y recortado, bien por una carencia de facultades, bien por factores externos, tales como la copia o la incorrecta actuación del criador (por ejemplo, tapar los canarios antes de que cierren canto). No debemos confundir a estos ejemplares con aquellos otros que recortan su canto cuando están a punto de cerrarlo, o con posterioridad a haberlo hecho, ya que, a pesar de que en ocasiones las causas coincidan, la explicación resulta imposible de hacer en la mayoría de las ocasiones, pues hay canarios que sin causa aparente empiezan a encerrarse en una parte de su repertorio, en detrimento de la otra, y ya no es posible hacer nada para remediarlo. Nos referimos únicamente a esos pollos que a lo largo de la evolución de su repaso nunca han mostrado facultades, a pesar de no tener giros defectuosos o negativos, para realizar un canto rico y variado.

La conducta a seguir en estos casos, si tenemos sitio, es dejarlos en una habitación independiente y ver su evolución al cambiar los factores ambientales y/o la alimentación. En ocasiones, como ya he apuntado, se trata de ejemplares que no han desarrollado su canto por la influencia canora de otros canarios, del mismo o de diferente grupo familiar, y al separarlos y como por arte de magia empiezan a desarrollar su canto. Muchas veces yo mismo he tenido que desechar ejemplares por falta de sitio y cuando los he oído, al cabo del tiempo, en casa de los amigos o familiares a quienes se los había regalado me ha sorprendido su canto.

Confección de los equipos

Uno de los momentos más bonitos y complejos, de la preparación deportiva de los canarios de canto es, sin ningún género de dudas, la confección de los equipos. Los equipos, como el lector conoce, son lotes de cuatro canarios de canto similar, en repertorio o registro tonal, que se valoran en atención a la suma de las puntuaciones de cada uno de los ejemplares por separado y al grado de armonía existente entre sus cantos. La habilidad de hacer un buen equipo depende, en buena medida, de la sensibilidad musical que tengamos, ya que, por encima de reglas y sistemas, debemos atender a lo que nuestro oído dictamine.

Los equipos saldrán, en principio, de aquellos lotes de ejemplares que hemos situado juntos al separarlos en jaulas de concurso (vid. supra punto 3, in fine). Normalmente, los canarios que forman un equipo realizan un mismo repertorio, pero en ocasiones no ocurre esto. Dos son, principalmente, los motivos por los que se confeccionan equipos con ejemplares de canto diferente. El primero de esos motivos es no poseer al menos cuatro canarios que canten igual, lo que suele ocurrir en los criaderos donde se separaran los ejemplares en diferentes voladeros por hermanos, no todas las parejas dan más de tres machos. El segundo motivo es la originalidad de algunos criadores que, en aras a su gran sensibilidad musical, buscan en los equipos combinaciones canoras más complejas que las que se consiguen con los equipos tradicionales, que en ocasiones pecan de un exceso de monotonía. Además hay canarios que, por sus características particulares, no pueden integrarse en un equipo tradicional, ya que, a pesar de su calidad individual, al cantar los cuatro ejemplares no sólo no existe la armonía necesaria sino que también, y como consecuencia de ello, la calidad individual parece disminuir y resulta perjudicada la valoración particular de cada uno de los ejemplares. Se trata de equipos en los cuales los ejemplares no conjuntan sus melodías armónicamente y se produce un sonido embarullado y monótono. También hay ejemplares que tienen uno o varios giros que destacan por encima de los otros, por diferentes motivos, y que cuando se hace un equipo con cuatro de ellos parece que estén repitiendo continuamente esos giros (un claro ejemplo de lo dicho son los ejemplares que realizan el giro campana, sobre todo en variación conjunta con floreo de onomatopeya tilon).

Conviene también tener ejemplares de reserva para el caso de que uno de los cuatro elegidos enferme o muera, si bien esto dependerá del número de ejemplares que tengamos compatibles con los del equipo en cuestión.

Si debemos desechar los ejemplares defectuosos, esa exigencia se multiplica en el caso de los canarios destinados a formar un equipo, en el que debe primar la armonía, la cual se rompe cuando en el canto de uno o varios ejemplares hay un giro negativo o defectuoso.

Un problema interesante lo representa la colocación de los ejemplares dentro del equipo. Los ejemplares se colocan verticalmente, una jaula encima de la otra, siendo la jaula más alta la que lleva la primera letra o número:

A 1

B 2

C 3

D 4

Esta colocación es la establecida para los canarios Roller y Timbrado, la del Malinois es la siguiente:

A C

B D

Hay infinidad de teorías que tratan sobre la colocación de los ejemplares dentro de la estructura referida, cada una de ellas, no obstante, busca conseguir un mismo objetivo: lograr que el sonido sea uniforme y que el acoplamiento entre los cantos de los integrantes del equipo sea perfecto, en suma, que el equipo tenga una armonía plena. Vuelvo a defender que, por encima de cualquier teoría, es la sensibilidad musical del criador, la que en cada caso concreto nos guiará. La colocación se realizará empíricamente, escuchando los canarios y corrigiendo las posiciones sobre la marcha. Con todo, decir, que la mayoría de los canaricultores colocan al ejemplar de canto más fuerte en la posición más baja, pues de colocarlo en otra posición perjudica notablemente a sus compañeros, se impone a ellos y rompe la armonía del conjunto, cuando no provoca la inhibición canora de sus compañeros.

Frente a la modalidad de equipos tenemos la individual. Los canarios que compiten en esta categoría suelen ser los mejores de cada criadero, no obstante, hay criadores que prefieren utilizar sus mejores ejemplares en la confección de equipos, al considerar más meritoria, deportivamente la competición en esa modalidad.

Hoy en día, muchos concursos incluyen en sus reglamentos un artículo que posibilita que los canarios de aquellos equipos en los que no hayan cantado los cuatro ejemplares pasen a la modalidad de individuales. Es una norma que pretende evitar que canarios de gran calidad se queden sin la merecida recompensa del premio, solo porque alguno de los integrantes del equipo en el que estaban incluidos falló. ¿En cuántos concursos no se da el contrasentido de que quedan sin premiar ejemplares, incluidos en equipos que fallaron, que tienen mayor puntuación que aquellos otros que ganaron los premios individuales? Una vez que el equipo falla, como tal, los ejemplares que lo integran pierden, en donde no rige la referida regla, toda posibilidad de conseguir premio, salvo el Gran Premio, valga la redundancia, en concursos donde es otorgado al canario de mayor puntuación del concurso.


Entrenamiento y preparación

El entrenamiento o preparación de los canarios de canto, como ya se ha apuntado con anterioridad, debe comenzar cuando estos han cerrado canto, o, al menos, están a punto de hacerlo. Es preciso, antes de entrar más a fondo en el asunto, que hablemos sobre la práctica de tapar los canarios con una cortina. La mayoría de los criadores basan, o creen que es así, el entrenamiento en el hecho de quitar luz a sus ejemplares mediante una cortina, que se coloca a una distancia prudencial de las jaulas de concurso, estantes, transportines, u otros lugares en los que aquellas estén situadas, con el fin de no perjudicar la ventilación y evitar problemas con las voces de los canarios. El contraste entre la oscuridad o semioscuridad y la luz, cuando se sacan de su ubicación para ser escuchados, incita a cantar a los canarios. La utilización de cortina, tapar los canarios, es una práctica, como todo lo referido a la canaricultura de canto, que debe realizarse con sumo cuidado, ya que si tapamos a los canarios antes de que éstos hayan cerrado canto, lo único que conseguiremos será atrasarlos más e, incluso, hacer que recorten su repertorio o tengan una tonalidad e intensidad de canto excesivamente pobres. Uno de los errores más frecuentes del canaricultor principiante es, precisamente, tapar demasiado pronto a sus ejemplares.

Pero tapar los canarios no es imprescindible para seguir un entrenamiento correcto de nuestros canarios. En efecto, teniendo los ejemplares bajo las condiciones ambientales que hemos tratado, éstos están sumidos ya en una semioscuridad o semipenumbra suficiente para que al sacarlos, la luz del lugar donde los escuchemos sea suficiente para hacerlos cantar. Además, y a pesar de que jugar con la luz es indudablemente un método válido, en principio, para hacer cantar a nuestros canarios, si hemos seguido una observación continuada de los mismos y están acostumbrados a nuestra presencia, bastará con el hecho de sacarlos para que el mero instinto de territorialidad les incite a cantar. La evolución gradual del canto del canario, que defendemos, hace que no sea necesario tapar los canarios más que en el caso de que culminen su evolución en fechas demasiado tempranas a las del concurso y para evitar que se encelen demasiado. La cortina debe ser utilizada como un instrumento a la hora de conservar el canto ya hecho de los canarios que, de otra forma, corren serios riesgos de no llegar en plenitud de facultades a los concursos, como consecuencia de la evolución descendente en calidad que conlleva el declive del ciclo del canto.

Hasta que llegue el momento en el cual los ejemplares estén en condiciones de empezar a ser entrenados nos limitaremos a sentarnos enfrente del lugar donde los tengamos y escucharlos a medida que van cantando, no debemos escuchar todos de vez sino centrarnos en uno o varios ejemplares para evitar volvernos locos y poder realizar una observación satisfactoria. Si es posible, esta operación la haremos, de vez en cuando, en compañía de otra u otras personas, para que los canarios se acostumbren plenamente a la presencia humana y tomen la confianza suficiente.

Una vez creamos que ha llegado el momento de iniciar la preparación, comenzaremos a sacar los canarios por lotes, por individuales o por equipos. Deberemos utilizar para ello una habitación silenciosa y con buena acústica (recordemos al maestro de maestros, Antonio Drove Aza, cuando escribía acerca de la importancia de la estancia en la que se escucharan los canarios y lo mucho que podía influir en la audición y en la impresión causada por los mismos, ya que la calidad de los ejemplares podía ser exagerada o disminuida dependiendo de las condiciones acústicas de la habitación. Este es el fundamento de la capital importancia que se da en los concursos a la habitación destinada al enjuiciamiento). Utilizaremos preferiblemente luz eléctrica, la utilizada en los concursos, ya que la luz solar, en algunos casos, excita demasiado a los canarios y no realizan su canto con la serenidad deseable para apreciar la calidad del mismo. Las jaulas de concurso se colocarán en una mesa, una encima de otra, y sobre la más alta colocaremos una tablilla o cartón, para impedir que el ejemplar ubicado en ella reciba más luz que sus compañeros, este detalle, aparentemente sin importancia, es fundamental para la correcta audición de los canarios, ya que en caso contrario el ejemplar de arriba, con más luz, cantará más excitado y molestará a los otros, pudiendo llegar a mermar o romper la armonía del conjunto. Las primeras veces que saquemos a nuestros canarios, éstos, generalmente, se mostrarán desconfiados por la novedad de la situación, empezarán a saltar nerviosos de un palo a otro y se llamarán los unos a los otros. Superado ese desconcierto inicial comenzarán a desarrollar su repertorio canoro. No debemos preocuparnos si no cantan las primeras veces que los saquemos, en cierta forma es normal, hay canarios que necesitan más tiempo que otros para romper a cantar en nuestra presencia. La mayoría de los criadores saca todos los días a la mesa sus canarios durante quince o veinte minutos, el tiempo dependerá de cada caso concreto (tener a los canarios cantando durante demasiado tiempo, o sacarlos demasiadas veces al día, hace que se acelere el estado de celo). Hay líneas, por contra, en las que sacar todos los días a los ejemplares es contraproducente, sobre todo cuando llegan a la cima de su ciclo de canto; en este segundo caso los ejemplares son sacados a cantar cada dos ó tres días, e incluso menos, intensificando el entrenamiento los días previos al concurso. Un canario bien entrenado desde el principio no precisa ser sacado a la palestra todos los días para cantar delante del juez el día del concurso, los hay que después de semanas sin ser sacados, por diferentes circunstancias, basta con un par de días de entrenamiento para que canten cuando nosotros queramos.

Un signo que nos permite apreciar, en muchos casos, si los canarios van a cantar cuando los sacamos es la actitud que adoptan, si están tranquilos las posibilidades de que canten son muchas, si por el contrario saltan de un palo a otro nerviosos y excitados, piando y moviendo las alas, no cantarán y si lo hacen lo harán de forma precipitada y entrecortada.

Sobre qué momento del día es el más adecuado para sacar los canarios a cantar, éste dependerá del tiempo que tengamos y de cuándo lo tengamos. Lo ideal es sacarlos entre las nueve de la mañana y las ocho de la noche, horario en el que se desarrolla el enjuiciamiento en los concursos. No tenemos por qué sacar los canarios todos los días a la misma hora, de hecho tenemos que tenerlos acostumbrados a cantar a cualquier hora y en cualquier lugar. Son pocos los concursos, aunque alguno hay, en los que se permite al criador elegir la hora en la que sus canarios tienen que pasar por la mesa de enjuiciamiento.

Un último consejo si llevamos nuestros canarios en mano al concurso y los entregamos a la organización justo antes del enjuiciamiento: no limpiar las jaulas, ni cambiar la comida ni bebida antes de llevar los canarios al concurso, no vaya a ser que cuando salgan a la cabina les de por ponerse a picotear el fondo de la jaula, por comer, beber e incluso bañarse. Y si los llevamos en el maletero del coche y la distancia a recorrer es larga, cuidado con la temperatura y la ventilación, pues les puede afectar a la voz.

Si seguimos lo dicho en los párrafos anteriores, u otro método válido, salvo imponderables, nuestros canarios cantarán cuando llegue el crucial momento de pasar por la mesa de enjuiciamiento.