La fuerza del silvestre

Hace dos años prometí, en presencia de algunos amigos canaricultores, que jamás escribiría nada sobre el canario Timbrado y sus problemas; ya que, al parecer, casi todos mis puntos de vista resultaban desagradablemente molestos a muchos timbradistas amigos y conocidos míos. Canaricultores a los cuales yo siempre he considerado afines en la forma de entender el canto Timbrado. De los no afines nunca me preocuparon lo más mínimo sus criticas. Así que como podréis observar, aquella promesa queda rota en estos momentos por algo excepcional que me pasó este verano.

Nunca fui una persona a la que gustara contar, ni que le contaran, historias, aunque fueran tiernas y bonitas. Personalmente, siempre me pareció que con el paso de los años las historias se van deformando y llenando de connotaciones irreales y fantasiosas. Sobre todo las que se cuentan de canarios, aunque hay que reconocer que algunas de ellas son de lo más emotivo. Servidor, saltándose esta norma, quiere contar una, llamémosle historia, aunque no es una historia como todas, porque la mía es reciente y por lo tanto sin tiempo de exagerar lo mas mínimo. Posiblemente pueda parecer increíble, lo reconozco, pero prometo que me sucedió este verano. Con vuestro permiso la cuento.
Soy cazador, malo, sé que no le pego ni a España, pero todos me halagan; ya que en lo positivo, dicen, asusto mucho a la caza. Este verano, cuando se levantó la veda de la caza de la codorniz, estaba servidor cazando una mañana del mes de Agosto, cuando a eso de las once de la mañana, cansado y con un calor de la hostia me senté a la sombra de unos pinos, saqué mi cantimplora termo, de vino fresquito, que siempre suelo llevar, me aticé un trago amplio y me encendí un ducados, le eché un trozo de pan a mi perro, que es más listo que el hambre. - Os lo presento, se llama Rodolfo Gabriel -. Y allí estaba yo, como en el cielo. De pronto, en unos pinos próximos se posó una bandada de jilgueros, majos de verdad, empezaron a cantar y yo enseguida le eché el ojo a uno en concreto, era un cantador empedernido, no paraba de cantar el pobre animal. Nos quedamos mirándonos Rodolfo Gabriel y servidor con una mirada pícara llena de complicidad de lo que estábamos escuchando. Debo decir que Rodolfo Gabriel es un perro cultivado, no hay duda, ya que muchos aficionados lo pueden testificar. Fue entonces cuando le dije, Rodolfo Gabriel te has fijado... este cabrón de pájaro repasa cojonudo... si pudiéramos trincarlo, estoy seguro que cuando cierre el canto, en algún concurso de este invierno le cascan noventa y muchos puntos. Confieso que me asuste de ese razonamiento aparentemente sin ninguna lógica, como es el de confundir un jilguero con un canario Timbrado, hasta a Rodolfo Gabriel repentinamente se le puso un humor de perros. Me quede pensativo y hasta cierto punto preocupado, sin llegar a comprender nada. Creo que fue como si algo en mi subconsciente me hubiera empujado a manifestar algo sin pensarlo. La verdad es que fue solo el principio de lo mucho que me paso aquella mañana. Al rato me levanté y empecé caminar hacia mi coche tranquilamente, pero, sin conseguir quitarme de la cabeza en ningún momento el asunto de los jilgueros, y sobre todo el porqué de ese razonamiento aparentemente ilógico a todas luces. Fue entonces cuando me dije,... tranquilízate macho.. Que esto tiene que ser como una consecuencia lógica, seguro que influenciado por los muchos canarios efes que has escuchado en los últimos años y cuyas canciones son muy asilvestradas, otra cosa no puede ser. Entonces empecé a recordar los muchos canarios efes y esas cosas que servidor ha escuchado en los últimos diez años, me dije, quizás para justificarme, claro joder... si es que algunos de los efes, podían haber sido los que estaban cantando en los pinos, por lo tanto, es hasta ciertamente comprensivo mi particular razonamiento. Cuanto más me acercaba al coche mas recuerdos acudían a mi cabeza. Pensaba en los conceptos sobre el canto de nuestros Timbrados, cada vez más radicalizados. Por un lado los del chau y el piau de toda la vida, que no se bajan del burro ni a hostias. Por otro lado, los que presumimos de cultivar el canario de toda la vida, el de siempre, el que fue transmitido por los grandes maestros. Por otro lado, los silvestristas, motivo de mi pensamiento aparentemente irracional, esta nueva corriente que no se sabe dónde parará, cada día con más adeptos, hoy ya en clara mayoría, pero eso sí, cada año con sus canarios cantando más silvestre. De pronto me paré en seco y me dije: ¿Cómo es posible esto?, que yo sepa, y me consta que es así, en los últimos diez años, ningún criador de los importantes, a los que les gustan los efes, ha metido en su criadero un silvestre, y sin embargo sus canarios suelen cantar cada vez más asilvestrados, esto no tiene ningún sentido, mas bien todo lo contrario. Aquí tiene que haber gato encerrado. Porque lo normal y lógico sería que su canto tendiera a dulcificarse, como siempre fue en los principios, sin embargo ocurre todo lo contrario, de seguir así, llegará un momento que cantará más silvestre un efe cuarenta, amarillo limpio, que uno que esté volando por las Islas Canarias.
De pronto, lo extraordinario. Detrás de mí oí una voz que me llamaba. Santiaguin... Creía que era mi cuñado Benito que me acompañaba aquella mañana de caza, pero no, me volví y no vi a nadie. Reconozco que me temblaban las piernas, pensé, aquí que coño pasa. De pronto, la voz me dice. Santiaguin... majete... tenéis esto del Timbrado últimamente un poquito jodidillo. Entonces me quede mirando a Rodolfo Gabriel como buscando una explicación, pero resulta, que mi perro estaba mas acojonado que servidor, mirándome con unos ojillos como preguntándose ¿este tío qué llevara en la cantimplora que lo pone como una moto? En esos momentos yo trataba desesperadamente de reconocer aquella voz que me hablaba con tanto cariño, pero no lo conseguía, era una voz bonita y dulce, como muy andaluza. Me recordaba a mi entrañable y buen amigo “ pocas pringues “ pero al mismo tiempo la voz era como muy metalizada, no sé, rara. De pronto la voz me dice. Santiaguin.. quillo... yo si que tengo una respuesta a tus dudas y preguntas. Escucha, lo primero que tengo que hacer es echarte la cantada. ¿ Y... eso.. por qué.. ? Mira tío, llevo mucho tiempo vigilándote y no me gustas un pelo. Tu presumes de saber de esto del Timbrado y lo único que haces como todos charlatanes es hablar, presumir de veterano y pegarte pegotes por los concursos sacando pecho delante de los demás aficionados, y luego, cuando le pasas alguna hembra a algún amigo resulta que no pone huevos, y si le pasas un macho, ese desgraciado es mas flojo que el tabaco holandés, y claro, no pisa, eso no esta nada bien pedazo de caradura. En esos momentos pensé, ostras.. este tío sabe todo, estaba yo como el Kunfú cuando le hablaba el abuelo de las lentillas de colores, no acerté más que a decir. Hombre voz, yo los pruebo antes... y si cumple unos requisitos.. los regalo. Que morro tienes... pajarito, en fin, dejémoslo para otra ocasión, ahora escúchame con atención por que no te lo repetiré. Mira Santiaguin, todo tiene una explicación lógica, de por qué canta más silvestre un efe cuarenta que un efe dos, esto es única y exclusivamente un problema genético en principio, y después de selección orientada. Nosotros aquí sabemos que nadie de vosotros está en estos momentos en posesión de poder demostrar cómo se hereda el canto en el canario, sabéis que esa genética existe, pero no tenéis ni pajolera idea de cómo actúa. Utilizáis con buen criterio la consanguinidad, tratando de fijar unos determinados caracteres supuestamente hereditarios demostrables en sus progenitores, eso está bien. ¿Entonces?, pregunté. Es fácil, piensa y aplícale la “ lógica genética.” Cuando los del chau y piau desean chaus y piaus, lo que hacen es cruzar progenitores que sean ricos y variados en esos determinados giros, y así consiguen mas de lo mismo. Los muchachotes llevan años practicando esta técnica con resultados sobresalientes. Igualmente los que lleváis años seleccionando canarios de ritmos discontinuos hacéis lo mismo, cruzáis canarios que no posean ritmos continuos, con el objetivo de conseguir canarios que basen sus canciones totalmente en dichos ritmos discontinuos. Por el contrario, si tu deseo es conseguir canarios cuyas canciones sean cada vez más asilvestradas, entonces, inevitablemente tendrás que cruzar progenitores cuyas canciones sean cuanto más asilvestradas mejor. Esto es así, amigo Santiaguin, así de simple, es ahí donde está la respuesta a tu pregunta de por qué canta más silvestre un efe cuarenta que un efe dos de los de hace unos pocos años. Es así amigo, no te engañes, ni te dejes engañar, todo responde a un problema genético, eso sí, recuerda, solo en principio, después orientado en la dirección que te guste, o que te interese por motivos varios, que ahí esta el quid. Santiaguin... amigo mío, sé que no eres muy espabilao que digamos, pero de una vez por todas tienes que saber que en el Timbrado tenéis cabida todos los aficionados. Esa es su mayor grandeza, que por su diversidad histórica da cabida hasta los gustos más estrambóticos, eso sí, no revueltos que eso trae malos rollos. Escúchame con atención, cuando un canario Timbrado interpreta su canción, los aficionados decís que canta, esto es una jodida mentira, un canario Timbrado no canta, sino que habla, sí os habla, lo que sucede es que vosotros no le entendéis ni siquiera el diez por ciento. El canario cuando supuestamente os canta, entre otros muchos mensajes está diciendo por ejemplo si tiene celo, si está enfermo, si su canción todavía no está totalmente desarrollada y, lo más importante, debido a su canción el donde, tú, que eres su dueño, lo deberías enviar para concursar, ya sabes, si tiene chaus y piaus a Madrid y al mundial, si su canción es asilvestrada, pues a los concursos asilvestrados que también existen, aunque personalmente te resistas a admitirlo y reconocerlo. Fíjate si dice cosas un canario Timbrado en los últimos tiempos. Si no me crees, o tienes dudas, te aconsejo que repases la historia de los últimos veinte años, te prometo que todo te quedara aclarado. Pero sobre todo, partiendo de la base de no entrar en el confusionismo más o menos intencionado que existe en estos últimos años. Recuerda, ahora nada tiene que ver canarios efes con canciones asilvestradas, interesa hacer ver que es así, porque esa es la tapadera que se utiliza para ocultar una excesiva inclinación por unas determinadas canciones, en este caso concreto asilvestradas. Así sucede que cuando un determinado canaricultor se atreve a criticar esas canciones asilvestradas, aunque solo sea por lo bajini y de pasada, enseguida te salen sus defensores y te meten un rapapolvo de la hostia. Te dicen que eres un ignorante que no entiendes, que eres un desmemoriado que no reconoces que tus canarios vienen del silvestre, y que eres un patán, que poco más o menos por tu culpa en Linares mató un toro a Manolete, y todo eso es, porque, desagradecido tu, creen que atacas despiadadamente al canario silvestre. Santiaguin no entres al trapo, solamente recuerda mentalmente los efes que en tu vida más te maravillaron por sus muchas virtudes canoras, veras que aun reconociendo en todo momento que eran efes y, curiosamente, mucho más próximos al canario silvestre que los efes de ahora, a pesar de eso, sus canciones no eran para nada asilvestradas, por lo menos lo que se lleva en los últimos años. La verdad es que no había caído en este detalle señor voz... si que me llamaba la atención el que últimamente la mayoría son tan salvajes y mal hablados que todos ellos empiezan a cantar insultando al pobre juez, Guarro, Guarro, Guarro, y la verdad es que muchos aficionados no entendemos ni papa de esas canciones con esas músicas tan raras.
Santiaguin.... ji ji ji ji ....que música ni que huevos. El problema de fondo es que tenéis todos menos luces que una patera en el estrecho. Últimamente lleváis el paso cambiado amigo mío... de seguir así, y no tardando mucho, en algunos concursos se valorará y premiará en el Timbrado Español únicamente su similitud canora con su antepasado el silvestre. Podrá ser un efe sesenta, pero cantará como un silvestre del barrio viejo de Tenerife. Creo que sois un poco zoquetes, tenéis unas cabezas que casi se puede pasear por ellas. No sois conscientes, ni os dais cuenta, de que esto del silvestrismo por el retroceso que conlleva, es más peligroso que un mono con una radial. Se puede decir que os estáis cepillando cuarenta años de historia que personas sacrificadas tuvieron que hacer. Está bien que améis al silvestre. No seré yo quien diga lo contrario, porque es cierto que representa parte de nuestra histórica materia prima, pero igualmente hay que amar y reconocer que partiendo de él, y de otros, posteriormente han sido las sucesivas mutaciones canoras y su propio desarrollo a través de los años, unido a nuestro esfuerzo en su selección y nuestro intento de fijación de unos determinados caracteres lo que nos llevaron a un determinado canto que nos hizo diferenciarnos de los efes de los talibancillos del piau y del chau de toda la vida. Porque amigo Santiaguin, también los compañeros del piau y del chau empiezan a reclamar con fuerza que sus canarios también podrían ser efes, porque dicen que llegado el caso de que la moda se extienda por las Américas, por supuesto que los de ellos también vendrán del silvestre, que el negocio es el negocio, faltaría más. Santiaguin, todo esto es un puro contrasentido, de ahora en adelante, escucharemos los sartenazos que nos levantarán la tapa de los sesos de los del piau y del chau y, mecachis en la mar, también tendremos que preguntar que número de efe es. Entonces fue cuando, como aquel que no quiere la cosa, le pregunte. Voz, tú a quien le cargarías el muerto de esta situación tan fea. SSSSSilencio... Santiaguin... no me seas melón y no me tires de la lengua hombre, que yo no señalo a nadie con el dedo, yo vuelo mucho mas alto que todos vosotros. Hombre voz... era por si tenias algo más que contar. Sí, un apunte más antes de irme a comer. Escucha, a los jueces no les hagas ni puto caso, que últimamente cuando enjuician se les entiende menos que al jefe de obras de la Torre de Babel. Hombre voz, perdona.... pero creo que te has pasao tres pueblos, ya veras cuando se entere el Ayatolá, que ese no se acojona fácilmente y, ya sabes como las gasta.. Tranquilo, que a ese lo tengo controlado últimamente. Además, no sé si te habrás fijado pero ahora ya no habla de cantidad de giros, habla de pureza de dicción, de melodía, de música, de sentimientos y de esas cosas. Creo que alguien le pasó información sobre el T.I.T. y el R.A.M. En él se está produciendo un claro signo de reciclaje. ¿ Tu crees. ?En verdad os digo que no debéis temerle, parece malo, pero en el fondo es un buenazo. Te aseguro que está al caer, cualquier día os sale con que hay que hacerle una liposucción a la planilla para quitarle los timbres y rodadas.
Este último trimestre se puede decir que, siguiendo los consejos de la voz, me he empapado de trabajos teóricos desarrollados partiendo del canario silvestre. Sé que alguien saldrá al paso y dirá con razón que no es lo mismo teórico que practico. Lo admito, en mi descargo diré que ahora solo presumo de tener una ligera idea, seguramente no para sacar nota, pero sí por lo menos para poder entrar en alguna conversación de primerizos, no como me pasaba antes, que siempre que me ponía a escuchar las conversaciones de los que saben de silvestres y efes, en el momento que entraban en el más mínimo tecnicismo yo me quedaba pez. No obstante, para darme un poquito más de credibilidad permitidme que diga que los trabajos estudiados por servidor no son de unos neófitos cualquiera, son precisamente entre otros muchos los trabajos que siempre que se quiere resaltar la importancia del llamado silvestrismo se utilizan como ejemplo de bien hacer y, lo mas importante, - esto lo digo yo - donde sus trabajos son demostrables en todo momento, sin milongas ni historias.
Antes de nada y, sobre todo, para que no haya malos entendidos, me gustaría posicionarme al respecto del llamado silvestrismo, porque admito que con este comentario lo único que pretendo es salir corriendo antes de que me coloquen la etiqueta de antisilvestrista. Amigos, yo amo profundamente al canario silvestre. Yo siento un profundo respeto por el canario silvestre. Personalmente me molesta que se ataque en el medio que sea al canario silvestre, ya que considero que hay que ser muy torpe como canaricultor, para no reconocer la importancia del canario silvestre en el mundo de la canaricultura en general, también en lo que representa de materia prima en el Timbrado Español. Hasta aquí mi agradecimiento. Nadie puede poner en duda que en el canario silvestre está parte de nuestra historia, pero yo también soy conocedor, - y aunque me metáis los dedos a la boca jamás entrare en este debate - de que también se utilizaron otras fuentes genéticas para crear unos determinados linajes que, realizados por personas con talento y sobre todo discreción, sirvieron como base genética de los que posteriormente, algunos, cruzaron con silvestres, dando lugar a unos efes que, en algunos casos, fueron de una calidad notable y, lo mas importante para servidor, con el reconocimiento y admiración de todos, desgraciadamente no como pasa en los últimos años.
Después de seguir los consejos de la voz, ósea estudiar un montón de pedigríes, como asimismo recordar los efes que más me impactaron en su momento por sus notables virtudes canoras, tengo que reconocer que estoy cada vez mas en contra de casi todo lo que se relaciona con el silvestre y los efes. Me atrevo a decir que todo lo que se escribe y se comenta no tiene ni pies ni cabeza, más que un análisis medianamente objetivo, - no digo científico, me parece fuerte - lo único que parece es un simple punto de vista apasionado. Aquí ya no se habla, se predica, y claro, llega un momento en que hasta los que siempre nos hemos situado en una posición de centro, por ignorancia quizás, cuando estudias y te das cuenta de cómo se consiguieron esos efes que siempre se utilizan como ejemplo de lo que debe ser el silvestrismo bien hecho, sin querer, te animas como aficionado a dar tu opinión al respecto, porque claro, “ la era moderna del silvestrismo “ a mi no me la contaron, la viví yo.
Simplemente, recalcar una vez más y, sobre todo, perdonando mil veces mi insistencia, que no es lo mismo canario efe que canción asilvestrada. Esos característicos giros asilvestrados están porque se seleccionan y se seleccionan porque interesa, y los interpreta más si el criador así lo quiere, un hipotético F30, que de silvestre no le quede nada, que un F2 y es en ese razonamiento demostrativo, con pedigrí en mano, donde se desmonta toda esa mentira y ese confusionismo, en algunos casos intencionado, tanto a la hora de otorgar el mérito fundamental y básico al canario silvestre sobre el Canto Español, como, asimismo, el querer cargar en la cuenta del silvestre los muchos defectos en forma de nasales, gangosidades y demás defectos de dicción que se observan últimamente en una gran cantidad de canarios inscritos en los concursos cuyas canciones son excesivamente asilvestradas. Soy consciente, de que hoy día, esto de los silvestres y efes está complicadísimo, se podría resumir como el ejemplo de la botella, para unos esta medio llena y para otros medio vacía. Por tanto, llegar a convencer a alguien que ya está posicionado al respecto creo que es una tarea francamente difícil, que conste que tampoco lo pretendo, en el fondo, ni tan siquiera pretendo que nadie saque ninguna vía nueva de pensamiento o de razonamiento. Lo único que me interesa es dejar constancia del porqué y del cómo se hicieron esos efes que siempre se utilizan como ejemplo y que personalmente tanto me molesta por injusto, ya que a diferencia de los supuestamente efes de ahora, aquellos poseían la virtud de unir conceptos, los de ahora dividir, y esto ya empieza a cobrarse su correspondiente peaje. Pero dejemos esto para otra ocasión, que tiempo habrá, y analicemos resumidamente cómo se hicieron los efes buenos, los que a todos nos gustaban y nadie criticaba. Veamos los cruces de los efes y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Siempre que se inicia un trabajo con un silvestre, aparentemente, en principio, se puede iniciar de dos formas o maneras diferentes, bien cruzando canario macho silvestre con hembra domestica, también denominada dulce. También puede hacerse a la inversa, ósea, hembra silvestre, cruzada con macho domestico. De las dos formas el resultado será el mismo, obtendremos los llamados F1, tanto machos como hembras. Esto en la practica nunca se hizo así, me baso en los muchos pedigríes estudiados que corresponden a los criadores con más prestigio en este campo, como asimismo en las muchas consultas realizadas. El motivo de que nunca se hiciera así, según coincidencia de todos los consultados, radica en la mayor dificultad a la hora de criar en cautividad con una canaria silvestre, encontrando mucha mas facilidad utilizando un canario silvestre macho, cuando los objetivos que se persiguen son los mismos, los F1.

Centrándonos en la primera opción, por ser la tradicional, canario macho silvestre cruzado con hembra domestica. Todos los canaricultores que en algún momento iniciaron un trabajo con silvestre reconocen que, a la hora de seleccionar ambos reproductores, nunca les preocupó en exceso o prestaron excesiva atención en la selección del canario silvestre, de alguna manera utilizaron para criar lo que pudieron conseguir. Cosa lógica, por las dificultades que conlleva el conseguir canarios silvestres. También se reconoce, que lo ideal hubiera sido poder seleccionar un reproductor entre un considerable numero de silvestres después de su correspondiente observación, sería lo correcto, pero nunca se hizo así, por lo tanto podemos pensar que en algunos de los distintos linajes se pudo partir del mejor cantor y más listo silvestre de la Islas Canarias, como igualmente podemos pensar que se pudo partir del silvestre más lelo que se dejó cazar y que a su vez su canto era motivo de risas y cachondeo entre los compañeros y compañeras de platanero. Los dos razonamientos entran dentro de un mínimo de lógica. Por otro lado tenemos la hembra, esta si que se pone mucho cuidado en su elección. Generalmente se selecciona sobre la base de las muchas virtudes canoras demostradas en sus antepasados, contrastado en todo momento por la riqueza de su amplio pedigrí. Aquí hasta el lector neófito en el asunto ya puede empezar a formarse una ligera idea de por donde van los tiros de las supuestas virtudes canoras de los canarios efes, sobre todo, a la hora de repartir porcentajes en los honores de la supuesta calidad de los efes posteriores, pero, dejémoslo estar y sigamos. Como ya tenemos la pareja y estamos en el mes de Marzo, a criar sea dicho. Lógicamente de este primer cruce nos nacen sus descendientes más próximos, los llamados F1. En este primer cruce no suele existir polémica alguna, todos en general coinciden en que estos F1, suelen ser canarios en su inmensa mayoría bastante mediocres, con unas canciones bastante indescifrables y precipitadas, en consecuencia muchos de ellos con ciertas deficiencias en su dicción. Existen muchas teorías sobre el porqué de esa mediocre calidad de los F1. La realidad es que de todos los F1 que yo pude escuchar en mi vida de canaricultor, como asimismo en las muchas consultas realizadas, jamás encontré uno que destacara mínimamente por sus virtudes canoras. Quizás sea lo lógico. Al fin y al cabo, esto es lo mismo que si queremos sacar un caballo de carreras campeón y cruzamos una yegua de pura raza con el caballo que utiliza para el reparto el panadero de mi pueblo, saldrá un caballo, evidentemente, pero seguro que será mas lento que el caballo que le pondrian en estos momentos al Bin Laden en una película de vaqueros. Fuera comparaciones, también hay que ser justos y resaltar que en esto de los efes siempre se consideró y se daba por hecho que un F1 nunca sería un buen cantor. Igualmente hay que reconocer que los F1 no son ni mucho menos el punto final, sino que es el principio de un trabajo a largo plazo. Así que al año siguiente nos vamos en busca de los llamados F2.

Aquí, por lo que servidor conoce de todos los trabajos estudiados, se hace lo siguiente. Se elimina el canario macho silvestre, como asimismo sus hijas F1, y se inicia el trabajo de búsqueda de los F2 de la siguiente manera. De entre todos los machos F1 seleccionamos el mejor, bien por su mejor fenotipo, como por sus mejores virtudes canoras en comparación con sus hermanos. Una vez seleccionado, lo cruzamos si es posible con su propia madre domestica. Este cruce casi se puede asegurar que es fundamental, como lo demuestra la mayoría de pedigríes consultados. Si este cruce fundamental no fuera posible, podemos utilizar su abuela materna, o hembras de su propio linaje domestico. De estos cruces nos nacen los llamados F2, tanto machos como hembras. Aquí por los muchos pedigríes estudiados, como asimismo por las muchas consultas realizadas, está demostrado que la calidad canora de los llamados F2 suele ser muy superior a la de los F1. Esto ya es otra historia. Retrocediendo en la historia, hay que decir muy claro y muy alto que en aquella época de los años ochenta y principio de los noventa, no había ningún tipo de polémicas con esto de los efes. Tampoco existían como ahora los llamados “ silvestristas” y “ antisilvestristas, “ este fenómeno ha nacido bastante después. En aquella época hay que ser justos y reconocer que los canaricultores que se manejaban con los efes eran muy pocos, casi numerados y buenos técnicamente. Si a eso le añadimos que a esos efes, antes o después, siempre les pasaba la iteuve Rafael Martínez, esto amigos, eliminaba de un plumazo toda posibilidad de polémica. Hay que reconocer que fueron unos años francamente interesantes desde el punto de vista del llamado silvestrismo, sin duda, dirigidos por la genial batuta de Rafa, uno de los hombres más nobles y generosos que he conocido en mi vida, y al que yo, como todos sus innumerables amigos, añoro todos los días.

Seguimos avanzando en la numeración de los efes, y nos vamos en la búsqueda de los llamados F3 y, para no alargarme y resultar tedioso, diré que tanto los F3, F4, F5, etc. etc., por lo menos hasta el F7 o F8, siempre se trabajaron orientándolos en clara dirección genética de alejamiento de la influencia del canario silvestre. Así se consiguieron canarios efes con las virtudes musicales del canario de Canto Español cuidadosamente seleccionado a través de los años, con la aportación de pinceladas en forma de matices asilvestrados que, sin ningún genero de duda, embellecían todavía más unas canciones ya de por sí bellas y extraordinariamente musicales. Objetivo técnico cumplido y cuadro terminado. Después, la década de los noventa se podría resumir en que de tanta “ pincelada “ hemos jodido el cuadro. Que le vamos hacer.

Los problemas existen, por qué negarlo. Los problemas no han aparecido de un día para otro, estos vienen de lejos, poco a poco, pero sin pausa, eso sí, cada vez más radicalizados. De hecho, el personal ya empieza a desmarcarse, adoptando posturas lógicas, como se dice vulgarmente, “ que cada uno coma por su lado“. Recuerdo que en la época dorada del llamado silvestrismo el único síntoma de diferencia de conceptos entre los que les gustaban los efes y los que nunca les apasionaron era el siguiente. Cuando aparecía un F2 o un F3 bueno, que inclusive premiaba en un concurso, todos estábamos de acuerdo en que era bueno, su calidad no era motivo de discusión o de desacuerdo, no, donde no nos poníamos de acuerdo era a la hora de repartir los honores de esa supuesta herencia genética representada en la calidad de ese F2 o F3. En esos momentos, los defensores de los efes te dicen que mire usted, que ese canario es un F2, que encima canta muy bien, que no hay que olvidar que es hijo de un F1, y nieto de un puro silvestre, poco más o menos que si lo soltaras en las Islas Canarias se daría vida. Yo como aficionado tengo que reconocer que nunca me apasionaron los efes, de hecho, jamás crié con un silvestre. Si alguna vez utilice un efe nunca fue por esa condición, siempre fue por la calidad de su canción, nunca me preocupó que fuera efe o no lo fuera. También reconozco que siempre me posicioné moderadamente en contra de casi todas teorías del silvestrismo, nunca entendí esa veneración por algo que, por lo menos para mí, salta a la vista en cualquier supuesta valoración genética. Servidor siempre creyó que supuestamente, a falta de otras aportaciones científicas, cuando cruzamos una pareja de canarios, siempre dimos y damos por bueno que sus hijos adquieren una herencia genética del cincuenta por ciento de cada progenitor. Esta teoría podrá ser discutida y cuestionada, y hasta se podrá llegar a demostrar que no se ajusta a la realidad, pero hay que reconocer que ha sido el principal motor que nos ha hecho en el pasado fijar unos determinados caracteres, pudiendo ser contrastados en unos determinados linajes con unos rasgos canoros y fenotipìcos característicos. Esta teoría, entre comillas lógica, llevada a los trabajos demostrativos de los efes consultados, nos dice, que los F1, tienen una tasa del cincuenta por ciento de sangre silvestre, y otro cincuenta por ciento de sangre llamémosle domestica o dulce. En los F2, hijos de un macho F1, con su madre o hembras de su mismo linaje domestico, nos encontramos con que ese F2, posee un veinticinco por ciento de sangre silvestre, y un setenta y cinco por ciento de sangre domestica. Si seguimos cruzando en la misma dirección, nos encontramos con que los F3, tiene un doce y medio por ciento de sangre silvestre, contra un ochenta y siete y medio por ciento de sangre domestica. Si seguimos avanzando como siempre se hizo, nos encontramos que, los F4, F5, y efes posteriores, prácticamente su herencia silvestrista se está moviendo en torno a un porcentaje que no supera el cinco por ciento. Aun en el supuesto de que crucemos un F4, con una canaria que sea una F6, el porcentaje no superara nunca ni tan siquiera el diez por ciento. Yo pregunto. ¿De verdad es tan influyente el canario silvestre con estas teorías, coma para otorgarle el mérito fundamental y básico del Canto Español? ? Creo que no, se demuestra que la herencia genética por parte del silvestre es mínima como para darle el mérito de aquella calidad que poseían los efes de los años ochenta que a todos nos encantaban. Pinceladas, matices, llamarlos como os salga, pero admitiendo en todo momento que con esos mínimos porcentajes de herencia silvestre, su influencia es solo testimonial e insuficiente como para llevarse los honores de nada y que es mínima, - esto es importante que se sepa - como consecuencia lógica y natural de los sucesivos cruces consanguíneos, apartándose intencionadamente de la influencia del canario silvestre y, que la reconocida y admirada calidad canora de aquellos efes era única y exclusivamente producto igualmente de la herencia domestica seleccionada entre unos linajes que en aquellos momentos eran de lo mejor que existía. Linajes fijados y avalados en todo momento por la amplitud y riqueza genética de sus amplios pedigríes. Esto fue así amigos, así eran hechos los efes que a todos nos gustaban. Ahora resulta, que ante la mas mínima censura a las canciones asilvestradas, rápidamente se echa mano de aquellos efes de los años ochenta para justificar los supuestos efes de ahora con sus canciones excesivamente asilvestradas. Por favor, seamos serios y sinceros de una **** vez. Los efes de los años ochenta y principio de los noventa no se parecían en nada a lo que ahora se llama efes. Los efes de los años ochenta absolutamente nadie ponía en duda sus virtudes canoras, lo único cierto es, que sí se cuestionaba razonablemente esa supuesta gran influencia del silvestre que solo algunos querían y quieren seguir viendo. No sé como lo verán ustedes, pero desde luego yo siempre tuve claro que esto de los efes era un simple trabajo más, ni más difícil ni más fácil que trabajar con linajes domésticos. Jamás acepte la teoría de la dificultad de manejarse con los efes. Como tampoco acepto esa influencia que algunos quieren ver en el silvestre sobre el Canto Español. Lo tengo claro y no temo contradicción alguna y me remito a lo que siempre dije. Si tanta influencia tiene el silvestre que lo demuestren. Que lo demuestren simplemente cambiando los cruces desde el principio, quiero decir, en vez de desechar a las primeras de cambio el canario silvestre y sus hijas F1, eliminar la hembra domestica y el canario macho F1, entonces empezáis a trabajar genéticamente en sentido contrario a como habéis hecho hasta hora y cruzáis el canario silvestre con una de sus hijas F1. Curiosamente sus descendientes también serán llamados F2. Curioso verdad, aquí todo son efes, pero, con una gran diferencia, observad como la tasa de consanguinidad o herencia genética por parte del silvestre, nos lleva a un porcentaje totalmente contrario de como siempre se hizo. Haciendo los cruces en dirección de acercamiento al canario silvestre, se puede asegurar que los F5, o F6, serían prácticamente puros silvestres. Si haciendo los cruces consanguíneos de esta manera sale un F2 o F7 campeón, casi me atrevo a asegurar que nadie jamás cuestionaría la influencia del silvestre.- puntualizo - Cuando digo campeón, me refiero como los de los ejemplos, ósea, cantando en Canto Español, y sobre todo convenciendo al personal, que ahí está la gracia, ni más ni menos.

Hay mas consejos que llevados a la práctica resultarían sumamente demostrativos. Siempre que se inicia un trabajo con silvestre, se inicia seleccionando una hembra domestica de lo mejor entre lo mejor. Esto está bien, pero creo que los amantes y defensores a capa y espada de la influencia del silvestre, para ser convincentes tendrían que dejar volar un poco su imaginación y actuar desechando esa hembra cuidadosamente seleccionada que aparentemente ni aporta, ni se le nombra, ni se le reconoce nunca nada. Lo ideal y demostrativo seria agenciarse una hembra igualmente domestica, pero de esas que los de la FOE y algunos de FOCDE suelen denominar “ clásicas “ sí, de esas que suelen enviar todos los años a los canaricultores americanos, después cruzar el silvestre con la “ clásica “ y al año siguiente el hijo F1 vuelta a la “ clásica.” con timbritos, rulitos, chaus y piaus, eso sí, alargados, como dicen sus cultivadores. Imaginad por un momento lo gratificante que sería que, partiendo de este seleccionado y cualificado material, nos sale un F2 como los de los ejemplos. Pues después a fardar y sacar pecho, y otra ronda para los amigos.

Para terminar que esto se pone pesado y largo. Afortunadamente y gracias a la “ voz “ hoy creo tener claro todo este embrollo del llamado silvestrismo. No pretendo acusar ni ofender a nadie de los que les gustan los canarios efes. Igualmente mi respeto por los que les gustan las canciones asilvestradas. Soy consciente y, sobre todo quiero seguir pensando, que a pesar de no compartir para nada sus gustos canoros, ideológicamente siguen estando más próximos a lo que siempre se consideró el auténtico Canto Español que los del piau y el chau de toda la vida. Igualmente me declaro admirador del canario silvestre, pero solo como materia prima primitiva de toda canaricultura en general, nada más. Tengo muy claro que los aficionados tenemos que saber diferenciar, porque en ello esta nuestro futuro, canarios efes con canciones asilvestradas, porque es en base de este conocimiento y diferenciamiento cuando podremos ser justos y equitativos con el canario silvestre. Es injusto y contraproducente reconocerle al canario silvestre unos méritos que no tiene, o por lo menos son muy discutibles. También considero que es totalmente injusto pretender cargar en la cuenta del silvestre todas las deficiencias y defectos que en cantidades industriales se observan últimamente por nuestros concursos. No estoy ni estaré jamás de acuerdo en lo que se afirma últimamente, que todas las muchas nasalidades y gangosidades y demás impurezas las aporta el canario silvestre. Esto, según mi modesta opinión, no es cierto. Es justo reconocer, porque es cierto, que estamos ante una autentica epidemia de impurezas nasalidades y gangosidades, defectos que casi se podría asegurar que llegaron casi a desaparecer en la década de los ochenta, pero de eso a decir que la culpa la tiene el canario silvestre me parece que se esta rayando el cometer una autentica inmoralidad. Para ser justos, creo que las nasales y gangosidades están porque son el fruto de la búsqueda y selección sin freno de canciones excesivamente asilvestradas. Según mi opinión es ahí, en el exceso, donde está el problema de fondo y no en el silvestre. Siempre que escuchamos un canario cuya canción catalogamos de asilvestrada lo hacemos sobre la base de unos característicos giros, la mayoría de las veces suelen ser floreos sesgados en forma de reñideros y derivados, los cuales nos llevan a pensar que estamos ante un canario efe próximo al silvestre y esto últimamente no es así. Dichos giros, que casi nos han hecho creer que eran patrimonio exclusivo de los canarios efes más próximos al silvestre, avalando esta teoría por la gran cantidad y frecuencia que los interpretan, en el fondo son los únicos culpables de todas las nasalidades y demás impurezas de dicción que existen hoy día en muchísimos canarios que se inscriben en nuestros concursos. Yo no acepto como aficionado esa teoría de querer cargarle al silvestre toda las porquerías de voces que se escuchan últimamente. Yo escuche efes en los años ochenta que nada tenían que ver con los efes de ahora, sus voces eran puras y cristalinas, y sus tonalidades perfectas, todo esto hacía que sus canciones resultaran extraordinariamente musicales. Lo de ahora es totalmente diferente, ahora es una carrera a mata caballo en busca de giros asilvestrados en forma de reñideros, que como consecuencia más o menos lógica de esa masificacion nos trae todos los defectos impropios de un cantor. No hace falta ser un experto juez para darnos cuenta de que en esos tan abundantes floreos en riña, la composición fonética que emplea el canario en su interpretación, suelen ser mayoritariamente las consonantes -R- y -G-. Guarro, Guarro, Guarro, Pirro, Pirro, Pirro, Pirrio, Pirrio, Pirrio, Toguii, Toguii, Toguii, y más Guarro, Guarro, Guarro, Fígaro, Fígaro, Fígaro, y para rematar una compuesta de Guarro con nasal y rascada, eso sí, todas ellas, interpretadas con una cierta apariencia de agresividad, intuyendo el oyente que el canario en esos momentos, más que cantar, lo que pretende es mostrar su mala virgen y agresividad para marcar una cierta territorialidad ante sus congéneres. Pues bien, si analizamos esas consonantes básicas empleadas en la interpretación de dichos floreos de riña, nos daremos cuenta de que son extremadamente peligrosas y contraproducentes para los que siempre fueron nuestros objetivos de futuro. Hace muchos años que se está intentando que nuestros cantores interpreten sus canciones basadas en los ritmos discontinuos, sabemos que para que así sea obligatoriamente tenemos que partir de que nuestros canarios tienen que tener una gran pureza de dicción en todos y cada uno de los giros que compongan su canción. También sabemos que existen ciertas composiciones fonéticas como por ejemplo la -R,- que cultivándola, inclusive en unos determinados floreos, es igualmente extremadamente peligrosa y contraproducente, ya que de producirse la más mínima desviación canora, nos acerca irremediablemente a los incompatibles y no deseados ritmos continuos. Como igualmente nos pasa con la consonante - G. - Una consonante que está demostrado que cuando se busca y se abusa de ella, nos lleva en el mejor de los casos a ciertas deficiencias de pronunciación, cuando no a las penalizadas nasalidades y gangosidades. Es ahí donde está el origen de esa inmensa cantidad de gangosidades, nasalidades y demás impurezas en una cantidad importantísima de canarios de los últimos años. Me irrita y al mismo tiempo me da pena observar cómo canarios con voces y giros defectuosos a la vista de casi todos salen reiteradamente de los concursos con unas puntuaciones altísimas. Esto en principio si se quiere no es importante. Lo importante y grave es que año tras año, como consecuencia de esas valoraciones altísimas, lógicamente son seleccionados como reproductores por los aficionados más inexpertos, o por los que van a los concursos con la única idea de llevarse a casa el campeón o sus hermanos, que de todo hay. Esto no es serio. Así no se enjuicia. Algunos no aprendísteis absolutamente nada de la filosofía de avance y de perfeccionamiento de la raza inculcada por el que decís que fue vuestro Maestro. Se enjuicia siendo consciente en todo momento de que es sobre la base de esas puntuaciones donde gira toda la canaricultura de futuro, derivado de la grandísima importancia que tiene la figura del Juez. Creo que se ha perdido el rigor a la hora de valorar y de puntuar, olvidando que es en ese concepto fundamental y básico donde está la única verdad que se ve representada en el futuro del propio desarrollo y perfeccionamiento de la raza. Lo que valoremos hoy como muy bueno, será el reproductor de mañana y, de pasado mañana, quiere decir, más de lo mismo. Recuerdo y siempre tengo presente que alguien dijo en cierta ocasión que algunos tuvimos el camino muy fácil, partimos de ocho en vez de cero. Servidor no pone en duda que fue así. Sabias palabras, para mi impresionantes, porque están cargadas de historia. Una historia de lo que ha sido la herencia recogida por una generación de aficionados que tuvimos la inmensa suerte y el privilegio de hacer canaricultura con grandes y prestigiosos canaricultores y, sobre todos, como un regalo de esos que de vez en cuando nos da la vida, en forma de auténtico genio de la canaricultura de canto, Rafael. Qué tiempos más extraordinarios y llenos de coherencia. Muchas veces, viendo como está el cotarro en estos momentos y, sobre todo, hacia donde se está reconduciendo el canto de nuestros canarios, yo me pregunto, ¿en que número estaremos ahora... subimos... o. bajamos?.