Cuidado con los prevoladeros

CUIDADO CON LOS PREVOLADEROS

Miguel Ángel Martín Espada

C.N. E7 H363

Una práctica habitual de muchos criadores durante la temporada de cría es ubicar a los pichones recién separados de la madre en uno o varios prevoladeros de dimensiones más o menos espaciosas hasta que los noveles se terminan de desarrollar.

El escenario ideal, teniendo en cuenta la metodología utilizada en la cría y selección del Canario Cantor Español, es decir, ausencia de educación del canto por cualquier tipo de medio y desarrollo del innatismo y de la capacidad de composición e innovación de los jóvenes canarios, sería poder tener ya desde el mismo momento de su emancipación cada nidada en su propio espacio. Con independencia de que luego pudiésemos hacer una subdivisión posterior en el caso de nidadas en las que nos hayan salido cuatro machos (que repartiríamos en dos espacios) o, al contrario, tuviésemos que agrupar en un mismo espacio dos o más nidadas de una misma pareja en las que únicamente nos ha salido un macho en alguna de las nidadas, e incluso tener que agrupar un par de machos de diferentes parejas por proximidad familiar, genética o fenotípica (similitud de predisposición canora teórica en función de sus antecedentes familiares), en supuestos de parejas que nos hayan dado un solo macho.

En la mayor parte de los casos, por falta de tiempo o de espacio, generalmente de espacio, carecemos del escenario ideal en nuestros criaderos y nos vemos obligados a usar prevoladeros en los que vamos metiendo ejemplares de diferentes parejas, que permanecen juntos hasta que termina la temporada de cría y podemos usar las jaulas en las que han estado las hembras reproductoras y las nodrizas como voladeros definitivos en los que separar los canarios de la forma descrita en el párrafo anterior.

Normalmente, la estancia en los prevoladeros es corta y separamos los pájaros antes de que la evolución del canto empiece su fase decisiva (canción plástica), únicamente escuchamos subcantos que no deberían suponer ningún condicionante grave en el desarrollo del canto, como demuestra que luego los machos de cada espacio (jaula o voladero) desarrollan su propio y particular canto, diferente completamente al del resto de ejemplares que han compartido prevoladero.

Pero eso no quita para que tengamos que tener especial cuidado con los prevoladeros.

Lo ideal sería no usar prevoladeros y que cada nidada ocupase ya su propio espacio desde el mismo momento de su emancipación, pero en aquellos casos, la mayoría, en los que esto no sea posible tenemos que tener especial cuidado, puesto que una gestión negligente de los prevoladeros puede condenarnos al fracaso y hacernos perder todo un año.

Recordemos las fases de desarrollo del canto del canario:

cuidado prevoladero1

Lo recomendable es que los pollos no pasen juntos en el prevoladero más de un mes, a partir aproximadamente de los dos meses de edad empieza la fase de canción plástica y el riesgo de influencia canora entre los machos de un mismo prevoladero es mayor cuanto más tardemos en separarlos en los correspondientes espacios.

cuidado prevoladero2

El canto de cada grupo de canarios, cuando no se utilizan medios de educación, como es el caso del Cantor Español, es el fruto de la combinación de predisposición genética, factores ambientales y alimentación. Dentro de los factores ambientales debemos destacar la trascendental importancia de la interactuación social entre los diferentes machos que tengamos alojados en un mismo espacio, ya que esa interactuación es la que va a hacer posible que el canto, como forma de comunicación, se desarrolle. El canto de cada grupo viene a ser una original composición musical elaborada en equipo por los machos presentes en el mismo. Ese es el motivo por el que un canario aislado acústicamente y privado del contacto con sus congéneres es incapaz de desarrollar un canto satisfactorio, carece de los estímulos sociales necesarios para que éste se desarrolle adecuadamente. Y también es el motivo por el que la mayor parte de los canarios que se quedan solos en la fase de voladero son incapaces de desarrollar un canto con un mínimo aceptable de calidad, quedándose la mayor parte de las veces infantiles, salvo que sean capaces de establecer contacto acústico con alguno de los grupos vecinos y sean capaces de interactuar o copiar de ellos. Hay que reconocer que de vez en cuando nos encontramos con casos excepcionales en los que machos únicos son capaces de desarrollar cantos meritorios, pero se trata de casos contados que suponen una excepción a la regla general.

Si alargamos demasiado la estancia en el prevoladero corremos el riesgo de que se empiece a desarrollar un canto grupal que puede desvirtuar las predisposiciones genéticas de nuestros machos y aunque luego la separación en los diferentes espacios normalmente favorecerá que la evolución canora se diversifique y acabemos teniendo cantos diferentes, lo cierto es que las posibilidades de que exista una semejanza canora entre los ejemplares que han compartido prevoladero aumentan considerablemente. Sea como fuere, alargar la estancia en el prevoladero puede influir negativamente en el desarrollo del canto de múltiples maneras. A modo de ejemplo, puede establecerse ya desde fases tempranas una estructura jerárquica entre los machos del prevoladero, esto se traducirá en la aparición de canarios guía que influirán canoramente en el resto de sus compañeros, cuanto más tiempo tardemos en hacer los grupos familiares mayor será la influencia de los canarios dominantes y eso se puede traducir en que haya grupos que sean incapaces de desarrollar su canto de forma normal al ser privados de su modelo de referencia, de sobra sabemos que no todos los canarios tienen el mismo talento compositor y que hay ejemplares que se sienten más cómodos yendo a remolque de los ejemplares dominantes.

En la mayoría de los casos es improbable que dispongamos de un criadero ideal, por ese motivo tenemos que adaptarnos a lo que tenemos e intentar minimizar lo máximo posible los riegos derivados de aquellas carencias que apreciemos. Si nos vemos en la necesidad de utilizar prevoladeros, intentemos que los canarios no estén más de un mes todos juntos y, en cualquier caso, observemos que no haya ejemplares que empiecen la fase de canción plástica, ya que a partir de ese momento los riesgos de tener todos los machos juntos empezarán a aumentar de forma exponencial.

Hemos hecho referencia al límite de los dos meses de edad como momento en el que generalmente se pasa del subcanto a la fase de canción plástica, pero tengamos presente que hoy en día muchos criadores usan productos ricos en proteínas en la cría que adelantan considerablemente los tiempos de desarrollo de las crías, no es infrecuente observar canarios que adelantan la fase de canción plástica, por eso no debemos fiarnos de los parámetros temporales generales y sí de la observación de nuestros propios canarios.