Generalidades sobre la canaricultura de canto

Escrito por Miguel Angel Martín Espada
En todos los órdenes se plantea el dilema entre calidad y cantidad, la Canaricultura de Canto no es una excepción. Cuando hablamos de cantidad en esta disciplina de la Ornitología Deportiva podemos referirnos bien al número de giros emitidos por el canario, bien al número de casillas de la planilla de enjuiciamiento cubierto, magnitudes que no tienen siquiera por qué estar relacionadas; puesto que un ejemplar puede emitir una ingente cantidad de sonidos o giros diferentes y, sin embargo, ser encuadrables en unas pocas casillas de la planilla.
Estamos ante una cuestión de gran interés prácticamente desterrada del lenguaje de nuestros canaricultores, que valoran los ejemplares más por la cantidad de giros emitidos o del número de casillas de la planilla cubierto que por la calidad de los sonidos que perciben, conjunta o separadamente. En resumen, importa más cuánto dice el canario que cómo lo dice.
Comunicación acústica de las avesVayamos por partes. En la comunicación de los pájaros, y por tanto de los canarios, diferenciamos según su complejidad y estructura dos grupos de manifestaciones sonoras.
Por un lado, hablamos de gritos y reclamos, sonidos de complejidad y estructura normalmente simple (aunque algunos reclamos son tan complejos y musicales como los cantos completos de muchas especies de paseriformes, o incluso más) que constituyen la forma más frecuente de comunicación y reconocimiento entre las aves, intraespecífica o interespecífica. Entre los gritos distinguimos fundamentalmente sonidos de alarma, sonidos de riña y sonidos de angustia o dolor. Los gritos de alarma, por su simplicidad, texto fonético y estructura, son de características muy similares en casi todas las especies y podemos decir que representan una especie de lenguaje aviar de comprensión universal; ya Thorpe observó en un estudio clásico sobre el lenguaje de los pájaros que cuando un pinzón emitía un grito de alarma, éste era comprendido por el resto de la avifauna próxima. Las llamadas o reclamos representan un grupo de sonidos mucho más variado y que responde a un espectro de necesidades comunicativas mayor. Pueden clasificarse de múltiples y variadas maneras: de contacto, de solicitud de alimento, sexuales, etc.
Por otro lado, tenemos los cantos, formados por una sucesión de sonidos más o menos compleja y de estructura variada. Al contrario de los gritos y llamadas, que se emiten indistintamente por machos y hembras, el canto suele ser patrimonio exclusivo de los machos. Hay cantos simples que consisten en la repetición de un único sonido variando, a lo sumo, el ritmo o cadencia, la intensidad o el tono de emisión; otros que consisten en una sucesión de sonidos gorjeados de los que apenas podemos hacer transcripciones onomatopéyicas por su gran complejidad fonética (canto del mirlo, de la curruca capirotada, etc.); y otro grupo, quizás el que más llama nuestra atención, que está constituido por cantos formados por la sucesión y combinación, en una o varias canciones, de series de sonidos (monosilábicos o polisilábicos) repetidos y a los que llamamos giros, variaciones o tours, normalmente fáciles de transcribir al lenguaje humano, a través de onomatopeyas, y que, precisamente por poder interpretarlos y asignarles, por analogía, fonemas lingüísticos concretos, decimos que se componen de consonantes y vocales (tal es el caso del canario, del ruiseñor, de la totovía, del malvís y un largo etcétera de cantores de fama universal).
Los cantos son manifestaciones sonoras de naturaleza claramente funcional. Mediante el canto los machos exhiben sus galones jerárquicos, delimitan su territorio, manifiestan sus aptitudes genéticas y atraen a las hembras, por tanto es una forma de comunicación de tintes claramente jerárquicos, territoriales y sexuales. A pesar de la belleza sonora de este tipo de exposiciones vocales, hay muy pocos individuos capaces de emitir un canto musical propiamente dicho, y ello siempre desde nuestra particular sensibilidad artística que busca cantos caracterizados por sonidos rítmicos y melódicos que nos resulten agradables al oído. Los sonidos emitidos por los pájaros, con todo, semejan habitualmente más a la poesía que a la música.
Explicaré esta última afirmación, ya que constituye la respuesta al hecho de que la mayor parte de los cantos de los pájaros no pueda expresarse mediante pentagramas musicales o de que en los casos en los que sí es posible utilizar la notación musical se pierda casi completamente la belleza de los mismos. Así como las especies de canto gorjeado y las especies de canto aflautado (gorjeado o no) basan su espectacularidad canora en una belleza musical intrínseca, derivada del ritmo y melodía de sus canciones, en las especies de canto basado en sucesiones de giros diferentes, además de la musicalidad de la canción, también cuenta el efecto sonoro que produce a nuestro oído la combinación fonética de los diferentes sonidos que la forman, es decir, es una belleza en la que se combina música y letra: canto propiamente dicho. Hay ocasiones en las que el equilibrio música/letra se decanta del lado de la segunda y el canto semeja más a la poesía que a la música. Muchos ejemplares emiten una gran variedad de giros pero su canto carece de un mínimo sentido musical, no son capaces de modular el tono o la intensidad, marcar el ritmo de la canción y, menos aún, como consecuencia de lo anterior, de crear melodía, dicho de otro modo: de organizar musicalmente los sonidos emitidos.
La Canaricultura de Canto pretende combinar música y letra. Partiendo de su innato talento musical, las diferentes razas de canarios de canto han sido seleccionadas a través de la especialización en la emisión de determinados tipos de sonidos y, consecuentemente, en los timbres o colores vocales más aptos para su emisión. La plasmación de esta afirmación la encontramos en las diferentes planillas de enjuiciamiento, que reflejan, dependiendo de la raza, la letra o los temas que, o sobre los que, tienen que cantar nuestros canarios. Como la mayor parte de los giros reflejados en las planillas de enjuiciamiento son de texto fonético limitado, si queremos ejemplares de planilla completa ésta será como la letra o el texto de la canción que queremos que interpreten. Por el contrario, si queremos ejemplares que basen la variedad de su repertorio en giros de texto fonético ilimitado, como nuestros canarios de canto basado en los giros de ritmo no continuo, la planilla representará el temario, corresponde en este caso al criador la libertad se seleccionar sus cantores para que desarrollen la parte del temario que más le llene desde el punto de vista musical.
Bases de un buen cantorEl hecho de que en las planillas de enjuiciamiento de las razas de canarios de canto las puntuaciones aparezcan en función de los diferentes tipos de giros emitidos no debe llevarnos a la equivocada conclusión de que sólo la emisión de éstos cuenta en la valoración del canto. La calidad de un canario de canto no se mide por el número de sonidos que emite o por las casillas de la planilla de enjuiciamiento que llena. No debemos olvidar que la belleza del canto, con independencia de que nos pueda llamar la atención algún giro concreto sobre los demás, está en el conjunto de los sonidos emitidos, en la forma en que son realizados. Si no partimos de una valoración conjunta del canto y procedemos a analizar de forma independiente cada uno de los giros o tipos de giros emitidos, estamos diseccionando la canción o canciones y perdiendo la esencia misma del canto. Es como si al escuchar la canción de moda empezáramos a analizarla palabra por palabra o compás por compás. Las planillas de enjuiciamiento son la plasmación del estándar de la raza y, dejando aparte el timbre de voz propio y característico de cada variedad, es en la especialización en la emisión de determinado tipo de giros donde el profano y el novel se fijan para reconocer y distinguir una raza de otra, esa y no otra es su virtualidad: como ya se ha indicado anteriormente, la planilla es como el libro de texto o temario utilizado por los criadores para seleccionar, según sus preferencias, la dirección de canto que deben seguir sus ejemplares.
Para valorar el canto debe realizarse un análisis triple. Por un lado se deben analizar las cualidades vocales del interprete, timbre, intensidad, tono, limpieza y dicción; por otro el aspecto musical, representado por el ritmo o cadencia, la melodía y la matización musical (v. gr. a través de la modulación del tono o de la intensidad) de la canción o canciones; y por último identificar, tomando como referencia el patrón típico de la raza, los diferentes sonidos emitidos individualmente considerados. Fruto de este triple análisis, en el que se tiene en cuenta la voz, la música y la letra, es la puntuación final. La letra servirá para realizar la representación gráfica del canto en puntos, pues cada tipo de giros emitidos recibirá la puntuación que le corresponda según la importancia cualitativa que tenga dentro del canto, por eso la planilla de enjuiciamiento de un ejemplar representa la radiografía de su canto. La mayoría de los canaricultores, con un mínimo de experiencia y oído, son capaces de establecer la puntuación final de un ejemplar, sin necesidad de hacer una planilla de enjuiciamiento, con un margen de dos puntos respecto a la valoración realizada por el juez, pero son pocos los aficionados capaces de dar el siguiente paso: la confección de una planilla de enjuiciamiento que refleje fielmente lo que dice el canario y la importancia cualitativa de cada tipo de giros en el conjunto de la canción. Para ello se sigue el siguiente procedimiento:

1) Tres preguntas a responder.

Para comenzar el análisis y valoración de los diferentes giros que el canario expresa en su canción debemos responder a tres preguntas:

1ª ¿QUE GIRO DICE EL CANARIO?

2ª ¿COMO LO DICE?

3ª ¿DONDE LO DICE?

2) Valoración de los giros.

- 1º IDENTIFICACION DEL GIRO: Responde a la 1ª pregunta.

a) Análisis del texto fonético (consonantes y vocales) para determinar de cuál de las distintas variaciones del canto del canario se trata. Nos servirá en esta tarea una clasificación de los giros en atención a la composición de su texto fonético (limitado o ilimitado). En los giros de texto fonético limitado se realizará la identificación a través de las consonantes y vocales típicas que los configuran.

b) Estudio del ritmo de emisión (continuo, semicontinuo y discontinuo), ya que hay giros que comparten las mismas consonantes y vocales y solo se pueden distinguir atendiendo a la cadencia de emisión. En este sentido se considerarán:

1) Giros de ritmo continuo: Aquellos cuya cadencia de emisión es de 10 ó más sílabas por segundo, motivo por el que da la impresión de que el sonido se sucede sin solución de continuidad; al no ser nuestro oído capaz de discernir las diferentes sílabas que el canario produce por el denominado fenómeno de persistencia sensorial (nuestro cerebro cree estar escuchando un mismo sonido continuo).

2) Giros de ritmo semicontinuo: En éstos nuestro oído ya puede distinguir cada una de las sílabas que conforman el giro, ya que la cadencia de emisión es de entre 5 y 9 sílabas por segundo, si bien los giros de ritmo semicontinuo que suelen tener más valor, por su forma de emisión, son los emitidos con una cadencia de 5 a 7 sílabas por segundo.

3) Giros de ritmo discontinuo: La separación entre las diferentes sílabas o palabras del giro son aún más marcadas (denominamos palabras a los diferentes sonidos que constituyen un giro o variación y que están formados por dos o más sílabas entrelazadas), la cadencia de emisión es de 4 ó menos sílabas por segundo.

Esta clasificación no debe ser considerada rígidamente, ya que un mismo tipo de giros puede ser emitido con ritmos diferentes.

- 2º ANALISIS DEL GIRO: Responde a la 2ª y a la 3ª preguntas.

a) PUREZA DE DICCION:

- Deficiente: apenas se distinguen las consonantes que intervienen en el giro.

- Regular: el sonido de las consonantes prima sobre las vocales.

- Buena: equilibrio en la pronunciación de consonantes y vocales.

- Muy Buena: las consonantes se perciben claramente pero prima el sonido de las vocales, haciendo que el sonido resulte más suave y agradable.

b) DIFICULTAD Y DOMINIO (forma de emisión):

- En atención al tono: recto o modulado (ascendente, descendente u ondulado). Se considerarán de más valor los giros emitidos de forma modulada, siendo su orden de mérito de mayor a menor valor el siguiente: a) modulación ondulada; b) modulación descendente; y c) modulación ascendente.

- En atención a la intensidad (matices musicales, consistentes en la capacidad del ejemplar para jugar con la intensidad del sonido del giro; ejemplo: in crescendo, in descendo, forte, fortissimo, piano, pianissimo, etc., etc.).

- En atención al ritmo: capacidad del ejemplar de alterar el ritmo musical del giro (por ejemplo: aumentando o disminuyendo la cadencia de emisión).

- Complejidad fonética del giro (en atención al número de sílabas y a las consonantes y vocales que intervienen en el mismo).

- Duración del giro: la duración del giro no puede ser ni muy breve ni muy prolongada.

c) BELLEZA: MUSICALIDAD INTRINSECA (del giro en sí mismo) Y EXTRINSECA (del giro dentro del canto del canario).

A modo de conclusión, decir que cuando un criador mide la valía de un ejemplar por la cantidad de giros que emite, o por el número de casillas de la planilla que rellena, y establece como objetivo de su trabajo selectivo de la raza la consecución de este tipo de canto, está empezando la casa por el tejado. ¿De qué sirve la emisión de este tipo de canto si el ejemplar no posee una buena voz, no tiene capacidad para decir los giros de forma nítida, o se limita a soltar su repertorio como si tal cosa sin gracia musical alguna?
Una buena voz, una buena dicción y un mínimo de musicalidad son requisitos imprescindibles para que consideremos a un canario de canto como tal. El repertorio es importante, ya hemos visto que, junto al timbre de voz, es éste el que nos permite distinguir la raza a la que pertenece el canario, y debemos exigir la intervención de un mínimo de giros en el canto, pero anteponer la cantidad a la calidad supone renunciar a la propia esencia de la Canaricultura de Canto. Podremos cambiar el color de la voz, el repertorio, la raza, pero para tener un canario de canto, sea de la raza que sea, siempre serán necesarias una buena voz, una buena dicción y un mínimo de musicalidad.